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Dos
meses antes de ser Papa, siendo Arzobispo de Milán, dio origen el 21 de
diciembre de 1921 a los Hombres de Acción Católica. A los seis meses de
ser papa lo hacia a nivel nacional.
El 30 de noviembre de
1922 constituyó la Junta General de la A.C. Italiana, formada por los
grupos: la Juventud Católica, los Universitarios Católicos, la Unión de
Mujeres Católicas, la Juventud Femenina Católica, las Universitarias Católicas
y la Federación Italiana de Hombres Católicos.
El 23 de diciembre de
1922 publica su primera encíclica, ”Urbi arcano Dei” en la que formula
solemnemente el concepto de Acción Católica.
Publicó centenares de
documentos y discursos sobre la A.C. aprovechando cada ocasión para urgir
su constitución y necesidad.
Con él la A.C. adquiere
no solo una teoría, sino que se eleva de golpe al plano teológico: “quizás
no exista en la historia de la Iglesia un asunto que haya merecido tan
gran cúmulo de documentos pontificios”.
Pío XI no tiene ninguna
encíclica dirigida a todo el mundo sobre la A.C. aunque no en pocas de
sus encíclicas trata “ex professo” de la A.C. y tiene la “nom abbiamo
bisogno” dirigida a Italia sobre la A.C., una carta que sale en defensa
de la A.C. italiana.
Ante los ataques a la
Iglesia , fue organizándose el apostolado seglar hasta llegar a la magna
organización de la A.C.. Los ataques a la Iglesia van también y en consecuencia
dirigidos a la A.C., puesto que siendo “formidable organismo unificado,
concentrado, jerarquizada bajo un jefe único a las órdenes del Papa se
juzga preferibles las “formaciones espontáneas de antaño que trabajaban
en orden disperso y a veces en sentidos opuestos”.
Una carta que sobresale
es la que escribió al primado de España Cardenal Segura el 6 de noviembre
de 1929 “Leatus sane animo”
Pío XI expuso la inspiración
que tuvo sobre la A.C. y su concepto y naturaleza. En una carta escrita
al Episcopado de Filipinas expresa lo siguiente “...Ya desde los comienzo
de Nuestro pontificado hicimos un pastoral llamamiento a la Jerarquía
y a los fieles, a fin de que los seglares fuesen debidamente preparados
y organizados para este apostolado que nos, inspirándonos en textos de
la sagrada escritura, hemos definido: participación de los seglares en
el episcopado jerárquico, llamándolo Acción Católica”.
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