Santa Teresa nació en Avila en 1515. A los dieciocho años ingresó en el convento de Santa María del Carmelo.

Por consejo del mismo Jesús emitió el voto, tan arduo como desusado, de hacer siempre lo que entendiese ser más perfecto. De esta forma alcanzó un grado tan alto de oración y vida mística que le valió el sobrenombre de la Mística Doctora.

Esa contemplación y continua unión y trato con Dios quedó reflejada en sus numerosas obras que nos dejó escritas gracias al consejo de sus directores espirituales. Con constancia heroica llevó a cabo la reforma de la Orden, fundando más de 32 conventos en su continuo peregrinar de monja andariega. Murió en su convento de Alba de Tormes (Salamanca) en 1582, lugar donde se conserva su cuerpo incorrupto. Fue proclamada por Pablo VI la primera mujer doctora de la iglesia. Su fiesta se celebra el 15 de octubre.


"Pues, ¡válgame Dios! Si muchos días y años yo me procuro ejercitar en el gran mal que es ser Dios ofendido y pensar que éstos que se condenan son hijos suyos y hermanos míos y en los peligros en que vivimos, cuan bien nos está salir de esta miserable vida, ¿no bastará? Que no, hijas,... no, porque el grande amor que tengo y deseo de que se salven las almas sobrepuja sin comparación a esas penas y las muy grandísimas que he padecido y padezco, después que estoy en el mundo, son bastantes para no tener ésas en nada en su comparación...
¿Qué sería el sentimiento de Nuestro señor Jesucristo y qué vida debía pasar, pues todas las cosas le eran presentes y estaba siempre viendo las grandes ofensas que se hacían a su Padre?"
(Las Moradas cap.V)

 

 

 
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