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La Vicaría I ha sido la primera de la archidiócesis de Madrid en celebrar su Jubileo en la catedral de la Almudena. El pasado sábado, las 57 parroquias de la capital, de San Sebastián de los Reyes y de Alcobendas; y el domingo, los pueblos de la sierra norte. En ambos casos, la participación fue extraordinaria. En la Eucaristía, presidida por el cardenal arzobispo, la catedral estaba a rebosar: unas tres mil personas. Muchas más se quedaron sin poder participar, pero, como explica el Vicario episcopal, don José María Bravo Navalpotro, hubiera sido imposible meter a todo el mundo en la catedral y, por eso, se decidió que acudieran representantes de cada parroquia. A lo largo de todo el Año Jubilar, las parroquias organizarán peregrinaciones a la Almudena en días de menor afluencia, de modo que todos los fieles de la Vicaría puedan ganar la indulgencia jubilar.
Tres meses de intensas preparaciones (no sobró un solo minuto, dice don José María Bravo) han precedido a este Jubileo, que incluyeron tanto los aspectos logísticos como la preparación espiritual de los fieles. El resultado saltó a la vista: la que sin duda es la más heterogénea de las Vicarías, la que más dispersas tiene sus parroquias, dio muestras de una gran unidad en la celebración. |
| Las parroquias de la capital y alrededores organizaron el camino hasta la catedral con una peregrinación jubilar, que desde la ermita de la Virgen del Puerto y la Cuesta de San Vicente concluyó en La Almudena. En la celebración intervino, además, uno de los más prestigiosos coros de la Vicaría, el de Nuestra Señora de la Moraleja.
La respuesta El domingo, en cambio, no fue tan sencillo cumplir con el programa previsto. El tiempo no acompañó, pues nevó en la sierra, dificultando la salida de los autocares, y se decidió, para evitar posibles percances, acortar la duración de la peregrinación a la catedral. Pero ése no fue motivo en absoluto para que desmereciera la celebración, que estuvo plagada de momentos entrañables. Al término de la Eucaristía, y con la presencia del cardenal, actuó en el mismo atrio de la catedral un grupo de música, de la sierra, y otro de baile, formado por mujeres y niñas. Después, buena parte de los asistentes organizaron un gran picnic en la Casa de Campo; naturalmente, tuvo que ser a cubierto. Una de las iniciativas más visibles de este Jubileo fue la colecta para la construcción de una Casa diocesana de los pobres. Las colecta del sábado y el domingo iban dirigidas a este fin, a lo que hay que añadir, además, colectas que habían ya realizado distintas parroquias en domingos anteriores. Por último, el Vicario quiere resaltar que la respuesta de la gente, el espíritu en que se han celebrado las dos jornadas , todo lo que hemos vivido estos días nos ha enseñado claramente que la convocatoria del Papa no era ociosa, sino inspirada por el Espíritu Santo. Ricardo Benjumea |