RetrocesoA&ONº 208/13-IV-2000SumarioCriteriosContinuar
Al Cristo campesino del Valle de
Cabrera
La noche de la cena
con el alma del hombre
henchida hasta la muerte de tristeza,
se retiró Jesús como a oratorio
del olivar al monte,
y allí puesto de hinojos
y en él el Hombre y Dios en recia lucha
pidió a su Padre le apartara el vaso
de la amargura,
hasta que al fin sumiso
vencedor del combate soberano
manso cordero, dijo:
¡Mi voluntad no se haga, mas la tuya!
Bajó entonces del cielo
a confortarle un ángel
y en las angustias del dolor supremo
sudó gotas de sangre
gotas que descendían a la tierra,
a la tierra, su madre,
las entrañas bañándola en tristeza
y en zumo de pesares...
allí en Cabrera
al caer la tarde.

Miguel de Unamuno