RetrocesoA&ONº 208/13-IV-2000SumarioEl Día del SeñorContinuar
Año de Gracia
Altísimo es el oficio sacerdotal. San Ambrosio dice:Nada es más excelente en este mundo que los sacerdotes. Mas, como él mismo dice: Lo que somos mostrémoslo antes por la acción que por el nombre; que el nombre concuerde con la acción y la acción responda al nombre; para que no sea el nombre vano y la culpa enorme; para que no sea el honor sublime y la vida deforme; ni la profesión deífica y la acción ilícita; ni religioso el vestido e irreligioso el fruto; ni la cátedra en lo más alto y la conciencia del sacerdote se encuentre en lo más bajo. Y, en fin, monstruosa cosa es dignidad en indigno; y alto grado, y vida baja, como dice san Bernardo.

Y si el sacerdote quiere saber qué caudal de virtud ha menester para cumplir bien las obligaciones de dignidad tan alta y tan santa, oiga la santa Iglesia que, en el Ofertorio de la Misa del Santísimo Sacramento, dice así: Los sacerdotes del Señor ofrecen a Dios incienso y panes; y por eso serán santos para su Dios. Las cuales palabras tomó la santa Iglesia de lo que el Señor dijo a los sacerdotes de la vieja Ley: Seréis santos porque yo, vuestro Dios, soy santo. Las cuales palabras, si oímos con la fe y reverencia que les son debidas, y consideramos nuestra grande flaqueza, causarnos han gran confusión, viendo que nos es pedida santidad y por ventura aún no tenemos mediana bondad. ¡Oh qué presto pasamos por este negocio, y cuán poco sentimos la obligación que nos pide!¡Cuán poco temor tenemos de meternos en tal dignidad! ¡Cuán poco cuidado de administrarla bien, después de tenida! ¡Y plega a Dios que siquiera tengamos compunción, y suplamos con lágrimas lo que faltamos en la santidad que nos piden!

Y si a alguno parece que se pide mucho a los sacerdotes en pendirles mucha santidad, oiga la causa de ello, y por ventura le parecerá que aún no se pide como con justicia se podía pedir.

San Juan de Ávila