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Más de tres mil personas de las 54 parroquias de la Vicaría II llenaron la catedral de la Almudena el pasado 8 de abril, para celebrar su particular Jubileo. Siguiendo los deseos manifestados por el señor cardenal de acentuar el aspecto caritativo en este Año Jubilar, realizaron una gran colecta para la construcción de una Casa de los pobres en el barrio de la Concepción, que contará con una residencia y dará servicios de formación laboral y búsqueda de empleo a personas que viven en la calle.La catedral se quedó pequeña. El Vicario episcopal, don Luis Domingo, confiesa que la masiva asistencia de público desbordó todas las espectativas. Y señaló también que muchos nunca habían estado en la Almudena ni habían tenido oportunidad de conocer al cardenal. De ahí que este Jubileo tuviera un sabor muy especial. Las 54 parroquias se prepararon intensamente para este día, con actos penitenciales, lecturas, despedida de peregrinos y, en el caso de cientos de fieles del barrio de San Blas, con una peregrinación a pie hasta la catedral, haciendo estaciones en cada parroquia. Fue de vital importancia aquí el trabajo de los arciprestazgos, que hizo posible dar un sentido de unidad a la celebración, en una Vicaría que incluye nada menos que tres distritos municipales: Salamanca (Recoletos, Goya, Fuente del Berro, Guindalera, Lista y Castellana); Ciudad Lineal (Ventas, Pueblo Nuevo, Quintana, Concepción y San Pascual); y San Blas (Simancas, Hellín, Amposta, Arcos, Rodas, Rejas y Salvador). Tres distritos, además, con aspectos sociodemográficos muy diferenciados. Así, mientras el barrio de Salamanca ha perdido población en los últimos años, los otros han crecido rápidamente (se han construido nuevos templos, otro está en construcción y se prevé la creación de una nueva parroquia) y muchas familias recién llegadas aún no han terminado de integrarse en la vida de las parroquias. La respuesta de los fieles tuvo por eso un valor añadido, como señala el Vicario, que destaca asimismo el gozo con el que volvieron los fieles a sus casas y los frutos espirituales del Jubileo. Espera ahora que no quede sólo en un signo, sino que los frutos permanezcan. |