RetrocesoA&ONº 203/9-III-2000SumarioLa fotoContinuar

La lógica de la Redención

"¿Para qué venimos al mundo cada uno de nosotros? Resulta impresionante que vayamos poblando y dominando nuestro planeta, pero no conozcamos lo principal. Se diría que una amnesia generalizada ha silenciado parte de nuestro cerebro, impidiéndonos recordar lo más importante para nosotros: nuestro origen y nuestro destino. La explicación de nuestra propia existencia. El sentido de nuestra vida.
Nuestra esencia es –en realidad– el reflejo de Dios en uno de sus infinitos modos: el nuestro, particular. Único. Irrepetible, que tiene que convivir con un misterio terrible. La tendencia al mal que existe en cada ser humano. Esta cuestión era necesario aclararla, y Dios decidió hacerlo. Pero no respondió con palabras, sino con obras: con el proceso de redención de los hombres a través de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Mostró la total supremacía del Bien sobre el Mal. ¿Cómo? Con la redención de Cristo permitió que ocurriese el peor de todos los males imaginables, a cuyo lado cualesquiera otras maldades venideras, hasta el fin de los días, pareciesen sólo travesuras de niños:
–Que se hiciera lo peor: asesinar.
–Que se hiciera con el mejor: Dios.
Y venció tal atrocidad mediante La Resurrección.
No es posible un mayor aniquilamiento del Mal".

Alejandro Peláez Ruiz-Fornells