RetrocesoA&ONº 210/27-III-2000SumarioUsted tiene la palabraContinuar
Libros de interés
Dos libros esencialmente marianos llegan a estas páginas en vísperas del mes de mayo, tradicionalmente dedicado a honrar a la Madre de Dios. Los dos tienen que ver con la secularmente arraigada devoción a María en España: Tierra de María, la llamó Juan Pablo II en su primera visita pastoral a nuestro país. En el primero de ellos, Vida de María, subtitulado Qué pedirle a la Virgen en los principales santuarios de España, editado por Temas de Hoy, el sacerdote y periodista don Santiago Martín invita al lector a realizar un doble viaje, que en realidad es el mismo: a los momentos más significativos de la vida de María, y al mismo tiempo hacia los principales lugares de culto mariano en España. Así, a lo largo de estas 315 páginas, a través de una meditación a la vez honda y fluida, de muy grata lectura, el lector rememora la infancia y juventud de María, el misterio de la Encarnación, la visita a santa Isabel, la experiencia de Belén, la huida a Egipto, el largo silencio en Nazaret; a la madre generosa y a la mujer fuerte de la vida pública y de la Pasión de su Hijo, y a la Madre de la esperanza en la Resurrección, para concluir con una reflexión sobre la hora de la Iglesia —Ella es figura y Madre de la Iglesia—. Todos estos momentos y advocaciones marianas tienen su correlación en basílicas, santuarios y ermitas de España.
La devoción y la historia, y las leyendas sobre las principales advocaciones con que el pueblo madrileño honra y venera a la Madre de Dios, son el objeto principal de estas 235 páginas que Antonio Aradillas y José María Iñigo acaban de publicar en Ediciones La Librería. Cualquier fiel cristiano, y de manera peculiar quienes por cualquier circunstancia tengan una sensibilidad o relación especial con Madrid, leerán estas páginas con interés. En la capital de España y en su entorno, en su historia, arte, literatura, fiestas, folklore, está presente constantemente la Virgen María, y junto a ella, como protagonista en primera línea, el pueblo sencillo y cristiano. No en vano, y como se lee en el prólogo, la historia de Madrid está en gran parte escrita y vivida a la vera del camino que durante siglos siguió la piedad religiosa de sus habitantes, desde la inicial Almudena, venerada en lo que fue el primer Alcázar de Madrid, hasta todas y cada una de las advocaciones que enriquecen y honran a Madrid. Allá por 1629, don Jerónimo de la Quintana pudo dar fe de que de 73 centros que tiene esta villa, 34 de ellos están dedicados a la Virgen Santísima. Así, la Virgen de la Paloma, que, por cierto, próximamente será solemnemente coronada, y la de Atocha, y la de la Flor de Lis, la de las Carboneras, la de la Buena Dicha, la de los Dolores, la de las Maravillas, la de los Peligros, la de los Remedios, y la mismísima Nuestra Señora de Madrid. Hay puntual y muy cariñosa referencia también a las advocaciones de ciudades y pueblos de la Comunidad de Madrid.