|
|
|
Me llamo Laura, y me gustaría agradeceros todo lo que hacéis. Hace tres años, me quedé embarazada, y lo pasé muy mal, porque quería abortar. Me daba una vergüenza horrorosa, pues era la primera de mi familia a la que le pasaba esto.Sólo de pensar lo que iban a decir de mí..., me hacía cortar con todo. Siempre pensando en mí... Además, se unía que todo el mundo quería que yo abortara, y de las pocas personas que lo sabían, ninguna me dijo que siguiera adelante, sino que abortara. Fui a la clínica El Sur para informarme, y me encontré con unos jóvenes rezando; creo que llevaban cruces blancas o algo blanco, estaban de rodillas rezando, y yo los vi. Eso fue lo que me hizo no entrar, porque sabía que, si entraba, me iban a convencer, porque son muy listos. Se me cayó la cara de vergüenza, me di la vuelta mirando para otro lado, para que no me reconociesen. Me fui a comer una tostada, porque desde que me di cuenta de que estaba embarazada, no comía, me iba de copas, fumaba..., y todas esas tonterías que se hacen cuando no se está bien. A partir de ahí empecé a cuidarme, y a tomar la decisión de seguir con todo; y empecé a querer a mi hijo. Cuando todo el mundo quería que matase a mi hijo, ¡más lo quería yo...!; cuando la gente quería que lo matase..., ¡más lo iba amando yo...!
Todo esto lo cuento porque el otro día vi el programa Crónicas Marcianas, y me quedé tan alucinada... ¡Me dolió tanto...! Me puse a pensar en la posibilidad de que yo hubiese matado a mi hijo... ¡Con lo que lo quiero hoy...! Tiene dos años y tres meses. Es lo mejor que me ha pasado en mi vida, y lo quiero con locura. Sé que tengo un papel difícil, porque estoy sola. No sé cómo explicarlo, pero en un momento pensé lo que hubiera sido de mí... Pienso cómo es la vida ahora y cómo era antes sin él, y es tanta la diferencia... Son tantas las cosas que han cambiado... Tengo que hacer trabajos extra los fines de semana para mantenerle, pero no me cambio por nadie ni por ninguna de mis amigas que andan de arriba abajo... En definitiva, soy feliz. Yo lo quería decir, tenía que decirlo. Ya han pasado dos años y pico... Muchas gracias... Hacéis cosas muy buenas, cosas que no sabéis, cosas que ahora yo os estoy contando. Llevo mucho tiempo sin decírselo a nadie, y además, la gente no lo entiende... ¿Cómo voy a decir a mis amigas que fueron los que estaban rezando los que realmente me hicieron cambiar; y sin hablar ni siquiera conmigo...? Ánimo, estáis haciendo una labor estupenda. |