RetrocesoA&ONº 237/7-XII-2000SumarioAqui y ahoraContinuar
Barcelona, sede del próximo Encuentro europeo de Taizé
Unidad, esperanza de la Iglesia
Munich, París, Viena, Milán, Varsovia y otras muchas ciudades europeas han sido escenario
de los Encuentros europeos de jóvenes que organiza, desde hace 23 años, la Comunidad ecuménica
de Taizé. En esta ocasión, del 28 de diciembre de 2000 al 1 de enero de 2001,
60.000 jóvenes procedentes de toda Europa se darán cita en Barcelona. Sin duda,
una forma diferente de entrar en el nuevo milenio: orando, según el mandato del Señor,
por el don de la unidad de los cristianos
Taizé es un pueblecito francés de 70 habitantes. Allí, en 1940, un hombre, el Hermano Roger, comenzó una gran aventura. ¿Quiénes somos? —escribe, en su diario, el fundador de esta comunidad ecuménica—. Una comunidad pequeña, frágil, con una loca esperanza: la reconciliación de los bautizados. Han pasado 60 años; miles de jóvenes y familias enteras han encontrado a Jesús gracias a la oración, la sencillez y la belleza de los cantos de esta comunidad de hermanos, católicos y de diversas confesiones evangélicas, de más de 25 nacionalidades. La oración común, tres veces al día, con jóvenes de toda Europa es el centro del encuentro de Barcelona —dice el Hermano Emile a Alfa y Omega—; la belleza serena de la oración y el canto es un camino para encontrar a Dios. Más de 60.000 jóvenes serán acogidos en 300 parroquias de la ciudad condal, otros serán alojados en familias. Doña Teresa María Garriga, madre de familia de la parroquia de Barberá del Vallés, dice: Vamos a acoger 6 o 7 jóvenes en nuestra casa. Conocí la comunidad hace 20 años; Taizé es un lugar del que uno regresa muy feliz. Como dijo el Papa Juan Pablo II, en su visita en 1985, "se pasa por Taizé como junto a una fuente"; este encuentro en Barcelona será excepcional. Excepcional la imagen de estos jóvenes en oración en la Feria de Muestras de Barcelona, lugar escogido para reunir a un grupo tan numeroso. Las parroquias que participan en la acogida de los asistentes se encuentran todas a menos de una hora de transporte de la Feria. Durante 5 días, 4 de sus pabellones serán transformados en lugares de oración y reflexión. Y excepcional, por la riqueza humana y cultural de la convivencia entre jóvenes de toda Europa. Todo el encuentro estará traducido en 20 lenguas. 4.000 jóvenes llegarán el 26 de diciembre, con antelación, para ocuparse de la traducción, dice el Hermano Emile.
La oración en Taizé es sencilla: cantos, salmos, lectura bíblica, silencio, intercesiones..., incorporando elementos de diversas confesiones cristianas. Cada uno escucha algunas palabras en su propia lengua, como pequeño signo de la universalidad de la Iglesia. El año pasado, 70.000 jóvenes participaron en el Encuentro europeo de Varsovia. Esta vez, esperamos 30.000 jóvenes de los países del Este, 4.000 de Rumania —asegura Jaume Casassas, joven voluntario de la comunidad de Taizé en este país—; lo más impresionante de estos jóvenes es su sed de Dios. Invierten dos días de ida y dos de vuelta en autobús para pasar cinco en Barcelona, un esfuerzo que muchos no harían. Algo especial y nuevo se respira junto a esta comunidad ecuménica: Es una forma de sentirse en comunión con toda la Iglesia y una forma de crecer en tu vida interior —dice Teresa María Garriga—; allí no se habla de ecumenismo, simplemente se vive. Ortodoxos, católicos, evangélicos y de otras confesiones cristianas rezarán por la unidad de la Iglesia y por la paz, en ese Encuentro, durante la Vigilia de oración el último día del año 2000. Sin duda, una forma diferente de entrar en el nuevo milenio.

Inés Velez