Taizé es un pueblecito francés de 70 habitantes. Allí, en 1940, un hombre, el Hermano Roger, comenzó una gran aventura. ¿Quiénes somos? escribe, en su diario, el fundador de esta comunidad ecuménica. Una comunidad pequeña, frágil, con una loca esperanza: la reconciliación de los bautizados. Han pasado 60 años; miles de jóvenes y familias enteras han encontrado a Jesús gracias a la oración, la sencillez y la belleza de los cantos de esta comunidad de hermanos, católicos y de diversas confesiones evangélicas, de más de 25 nacionalidades. La oración común, tres veces al día, con jóvenes de toda Europa es el centro del encuentro de Barcelona dice el Hermano Emile a Alfa y Omega; la belleza serena de la oración y el canto es un camino para encontrar a Dios. Más de 60.000 jóvenes serán acogidos en 300 parroquias de la ciudad condal, otros serán alojados en familias. Doña Teresa María Garriga, madre de familia de la parroquia de Barberá del Vallés, dice: Vamos a acoger 6 o 7 jóvenes en nuestra casa. Conocí la comunidad hace 20 años; Taizé es un lugar del que uno regresa muy feliz. Como dijo el Papa Juan Pablo II, en su visita en 1985, "se pasa por Taizé como junto a una fuente"; este encuentro en Barcelona será excepcional. Excepcional la imagen de estos jóvenes en oración en la Feria de Muestras de Barcelona, lugar escogido para reunir a un grupo tan numeroso. Las parroquias que participan en la acogida de los asistentes se encuentran todas a menos de una hora de transporte de la Feria. Durante 5 días, 4 de sus pabellones serán transformados en lugares de oración y reflexión. Y excepcional, por la riqueza humana y cultural de la convivencia entre jóvenes de toda Europa. Todo el encuentro estará traducido en 20 lenguas. 4.000 jóvenes llegarán el 26 de diciembre, con antelación, para ocuparse de la traducción, dice el Hermano Emile. |