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AMAR HASTA QUE DUELA
Son las 11 de un día de clase práctica a 20 alumnos. Ha sido una mañana atareada durante 3 horas con mucha actividad. No me ha dado tiempo a desayunar; le digo a mi compañero de trabajo que si puede preparar algo para tomar. Está también atareado. Tomo bacón, lo corto y lo meto al horno; una vez hecho, lo llevo a la mesa donde están algunos de los compañeros, llevo pan. En ese momento me llaman por teléfono. Cuando vuelvo, iba yo pensando en mi bacón y me digo: Es posible que no quede nada. Cuando llego, veo la bandeja vacía y no puedo menos de decir: ¡Vaya morro! Una compañera dice: Podías traer algo también para mí. Debo de reconocer que sentí aquella frase de Madre Teresa de Calcuta: Debemos amar hasta que duela. Así lo hice, y me dije: Así se crea un ambiente mejor entre nosotros. Procuré no quejarme. Me fui por otro poco de bacón y lo metí al horno, lo ofrecí al resto de mis compañeros. No dije nada. Por la noche me sentía feliz de poder amar y hacer cosas que cuestan. Esto me ha ayudado a vivir la frase de san Agustín: Ama y haz lo que quieras. Yo sentí que otras veces me habría enfadado. Decidí hacer más con la misma alegría. Juan Luis Benito.
Los conocí cuando eran una sencilla pareja sin papeles. Me confesaron que creían en Dios, pero no en la Iglesia, que, según ellos, se había convertido en una agencia de festejos sociales que te acompañaban del nacimiento a la muerte. Mis vecinos, intelectuales y exquisitos, pasaban de todo eso. A los dos años del apareamiento llegaron los gemelos y me invitaron a la fiestecilla de imposición de nombres: Álvaro y Leticia, nada de modernismos. Lo pasamos muy bien en este ágape civil, con merienda y regalos. |
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Los perdí de vista unos años, porque se cambiaron a un adosado con jardincillo, en el que plantaron un olivo del cortijo de tía Sole, en Extremadura. Me encantó saber de ellos cuando me llamaron para comunicarme que tenían un niño nuevo, y que querían repetir la fiesta del bautismo laico con los amigos de siempre. Y como los gemelos estaban traumatizados porque no habían tenido, como sus amiguitos, el día de la Primera Comunión, habían decidido tener una fiesta conjunta en el jardín del olivo. No me lo quise perder. El niño nuevo se llamaría Nicolás. Le frotaron la cabeza con cava entre palmas y vivas, mientras Álvaro y Leticia, de almirante y de Nancy, recogían regalos electrónicos, muy aliviados de su trauma.
?Pasados unos meses mis amigos se cambiaron a un chalet con piscina, y aprovecharon para reunirnos de nuevo y sorprendernos con la gran noticia: se casaban. Aquello fue el delirio: carpa, músicos, fuegos artificiales Oficiaba la ex ministra de Cultura y tuvimos hasta sermón laico. Pero aquí no acaba la historia. La tía Sole, que pasaba unos días con ellos, apareció ahogada en la piscina. Entre sus papeles, el breve testamento, a condición de que sus cenizas fueran depositadas al pie del trasplantado olivo extremeño. El funeral civil resultó impresionante. Poesía, lágrimas y la procesión de las cenizas con oración fúnebre a cargo de un conocido escritor. Total, que mis amigos Marisa y Rafa han redescubierto la Santa Madre Iglesia en lo que se refiere a los festejos sociales, incluida la desdichada muerte de tía Sole. Y ustedes pensarán que la cosa tiene su gracia. Pues, miren, no. De la santificante, ni una pizca. Remedios Aroca. PEREGRINACIÓN A ROMA Bajo la dirección espiritual del párroco de la iglesia madrileña de San Manuel y San Benito, un grupo de personas realizamos una peregrinación a Roma para alcanzar la gracia jubilar; asistimos a la audiencia del Santo Padre Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro, y completamos nuestro viaje visitando las catacumbas de San Calixto, las basílicas de San Pedro, Santa María la Mayor, San Pablo, y otros monumentos de extraordinaria belleza. Esto es normal, lo hacen desde diferentes puntos del mundo cristiano muchas peregrinaciones; lo digno de resaltar es que los componentes del grupo no nos conocíamos con anterioridad, y las edades iban desde los 22 a los 90 años, diferencia que no fue obstáculo para una gran cordialidad y un afán de colaboración, entre unos y otros, todo esto hecho con la caridad, como si de una entrañable familia se tratara. En una época en que cada cual va a su rollo, es significativo comprobar que, cuando existe una dirección ejemplar unificadora, las voluntades individuales responden generosamente al fin de un bien común. Si cada grupo, en cualquier campo, actuara de esta forma, el conjunto quedaría impregnado de una sensibilidad reconciliadora, tan necesaria, en contraposición al ambiente hostil que brota con demasiada frecuencia entre las personas. Dionisio Piris Duro. LA VERDAD SOBRE LA PÍLDORA DEL DÍA DESPUÉS Ante la profusión de embarazos no deseados, especialmente entre nuestras jóvenes, y con su afán de evitarlos o, al menos, reducir su número, la ministra de Sanidad, Celia Villalobos, ha manifestado que el Ministerio que preside está estudiando la posibilidad de legalizar el consumo en España de la píldora postcoital, más conocida como la píldora del día después, dada la forma de su empleo y administración. Para ello se está valorando como se hace en cualquier otro medicamento en función de su eficacia ministra dixit. Y pregunto: ¿a qué eficacia se refiere, en este caso concreto? Porque no será como un producto anticonceptivo de urgencia, como se le ha dado en llamar, ya que, como es sabido y así ha sido denunciado reiteradamente, su acción farmacológica no es impedir la concepción, la fecundación, sino que es evidentemente abortiva, puesto que la concepción ya ha podido haberse producido y, en realidad, a lo que ha dado lugar es entre otras acciones a una transformación en la mucosa uterina, mediante la cual el óvulo ya fecundado y, por consiguiente, portador de una vida nueva no puede anidar o instalarse en ella para proseguir su ciclo normal reproductivo y es expulsado al exterior, bajo la apariencia de una hemorragia menstrual, que no es tal. Concretemos: que la supuesta inocente píldora no es, en forma alguna, un anticonceptivo, sino un descarado agente abortivo, y es ahí donde radica su eficacia, y como tal debe ser informada la ciudadanía, especialmente sus presuntas consumidoras. Enrique Marin Acosta. |