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Podría describir el Foro de Laicos a nuestros lectores?
El Foro de Laicos reúne a todos los Presidentes o representantes de movimientos y asociaciones de apostolado seglar de ámbito nacional. Se constituyó, como tal, en 1992, en el documento Cristianos laicos, Iglesia en el mundo, del Episcopado español. Actualmente, integra más de 50 organizaciones, todas ellas con una diversidad de carismas inmensa. Uno de sus fines principales es promover la colaboración entre los distintos movimientos. Hoy más que nunca, el Espíritu Santo nos urge a trabajar por la comunión. La diversidad nunca es un límite, siempre es una riqueza. Esto que parece tan claro, no es fácil. Hacer comunión es una de las tareas más complicadas, pero también una de las más apasionantes. Con este Foro se trata de tener una representación y un cauce ante la Jerarquía para las asociaciones laicales, y lograr el impulso de la corresponsabilidad de los laicos en la Iglesia, que estamos llamados a desempeñar una función, no sólo esencial, sino insustituible. Una función que no van a poder hacer otros por nosotros. Es necesario vivir la corresponsabilidad, siempre en comunión con el ministerio pastoral. Es fundamental, porque lo que está en juego es la nueva evangelización. En el Jubileo de los laicos, Juan Pablo II les dijo en la Plaza de San Pedro: Ser cristiano no ha sido nunca fácil, y tampoco lo es hoy. Seguir a Cristo exige el valor de opciones radicales, que con frecuencia van contra corriente. ¿Por qué es difícil ser cristiano hoy? Como dice el Papa, siempre es difícil ser cristiano, y hoy el mundo está bastante secularizado. Se prescinde de Dios. Pero voy a contar una historia: dos empresas de calzado decidieron enviar sus mejores comerciales a África para inspeccionar el mercado. Al llegar, el primero dijo: Éste es un mercado imposible. Nadie usa zapatos. En cambio, el segundo comercial trasmitió un mensaje totalmente diferente: ¡Esto es fabuloso, excelente! ¡Nadie tiene zapatos! ¡Nos vamos a hacer ricos! Tenemos mucho que hacer, vamos a empezar de una vez la nueva evangelización que dice Juan Pablo II. Los creyentes ya sabemos el final: el Señor ha resucitado. Así que, aunque tengamos dificultades, vamos a tomarnos esta tarea con pasión y con ilusión. El Papa nos está diciendo estos días que volvamos a releer los textos del Concilio Vaticano II, y en ellos se presenta un mundo en clave optimista, un mundo creado por Dios. |
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¿Existe una vocación de laico? ¿Es posible ser santo de chaqueta y corbata?
El documento Cristianos laicos, Iglesia en el mundo termina con esta frase: La nueva evangelización se hará sobre todo por los laicos, o no se hará. Son indicios de que ha sonado la hora de los laicos. ¡Claro que es una vocación ser laico! Es el bautismo el que me hace formar parte del pueblo de Dios. Por eso hay una igualdad esencial y común dignidad entre todos los miembros de la Iglesia. Luego hay diversos ministerios, diversas funciones. El papel fundamental del laico es estar en el corazón del mundo, en la familia, en la vida profesional, entre los amigos, en la Universidad, en la fábrica. Somos nosotros los que estamos llamados por nuestra propia condición a evangelizar el mundo. Y ser santo no sólo es posible, sino que, como dice Juan Pablo II en la Christifidelis laici, la primera y fundamental vocación es a la santidad. La primera y fundamental. Es decir, antes de ser llamado a ser sacerdote o ser llamado a fundar una familia, estoy llamado a ser santo. Es una llamada que sirve para todos. ¿Y cómo evangelizar a un mundo que cree tenerlo todo y no necesitar nada? Cuando se tiene el frigorífico lleno de cosas podemos creer que no necesitamos a Dios. Pero, al escarbar un poquito descubres que, en el fondo, nada te sacia definitivamente. ¿Eres realmente feliz?, habría que preguntar hoy. El problema es que el hombre moderno ni siquiera se plantea las preguntas del sentido de la vida, los grandes interrogantes de todo hombre. Hay que plantear primero estas preguntas para luego dar respuesta. Y ésta es una tarea de los laicos. Hay que ayudar a descubrir ese ideal verdadero y vital, que te ponga en marcha desde por la mañana hasta por la noche, que te haga vivir con ilusión, con alegría. ¿Tú tienes ese ideal?, habría que preguntar. Y, entonces, claro, la gente, si es honesta consigo misma, dirá: Efectivamente, no. ¿Y tú lo tienes? Pues sí, y te lo voy a contar. Dios me quiere, Dios me ama, y no sólo a mí, sino a ti también. A pesar de que te vayan las cosas fatal, y no veas salida por ningún lado, Dios te quiere, para Él eres lo más importante, eres único; Dios ha dado la vida por ti y te invita a trabajar por un mundo mejor. Hace ya mucho tiempo que se pretende dejar a la Iglesia en el ámbito privado, que cada cual viva su fe, pero sin que ésta trascienda al ámbito público. ¿Qué significa hoy ser testigos de Cristo? Creo que no hay nada más anti-cristiano y anti-evangélico que considerar la fe como algo privado. La fe es pública. Es verdad que la fe es una respuesta personal. Cuando a los 21 años me encontré con el Señor, fue necesario que dijera: ¡Yo quiero! Pero no hay que confundirlo con considerar la fe como algo privado..., no, no. El cristianismo, por esencia, está llamado a comunicarse a los demás, es una fuerza que no la puedo retener. Dice la Escritura: De la abundancia del corazón, habla la boca... Si de verdad vivimos la fe como algo central, no me lo puedo callar. Lo que ocurre es que nuestra sociedad no quiere que opinemos en temas morales y públicos. Nos dice: No opines. ¿Que tú eres cristiano?, pues te lo guardas para ti, para el domingo, con tu familia. Eso es lo que interesa a la sociedad, que la Iglesia no tenga una palabra; pero la Iglesia tiene su Palabra, y como Iglesia tendré que ofrecerla. Luego será escuchada o no, eso ya no depende de mí, pero mi fe, si es viva, debe trascender al ámbito público, debe cubrir todos los aspectos de mi vida. Inés Vélez |