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Para los lectores de Alfa y Omega, Vittorio Messori es, ciertamente, no sólo conocido sino familiar. Su valiente y coherente testimonio de fe, como escritor católico convertido y comprometido, ha dado ya numerosas pruebas a lo largo de los últimos años. En este libro, que ahora edita Planeta+Testimonio, de la mano de Michele Brambilla, da una prueba más.
En los albores de este nuevo milenio, el hombre de nuestro tiempo, incluso el creyente, se plantea muchas preguntas: ¿Cómo puede ser Dios uno y trino al mismo tiempo? ¿Jesús es el verdadero Hijo de Dios? ¿Nació de una madre virgen? ¿Murió y resucitó? ¿Yo también resucitaré algún día? Son interperlaciones de fondo que constituyen un verdadero desafío y que estos dos periodistas escritores, Messori y Brambilla, han asumido y comentan, dialogando de manera sencilla y profunda a la vez, en un beneficioso y eficaz repaso catequético sobre las verdades más fundamentales de la fe católica. Todo ello, desde la perspectiva del hombre de hoy, desde sus interrogantes, problemas, penas y esperanzas. Y con un lenguaje actual, cercano, asequible. Son 335 páginas de segura orientación. |
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| Apaga la tele y enciende el libro, solía decir Gloria Fuertes. El autor de estas páginas lo recuerda desde la primera. No sólo lo recuerda: lo hace. Enciende este libro, para que los demás, al leerlo, podamos sentir el resplandor de la luz y el calor de la hoguera. Son estas páginas, cuya serena lectura es muy adecuada para la pre Navidad y la Navidad, una mezcla de antología poética y lúcido ensayo. El autor lo confiesa: Busco la luz, el gozo, la creación, el misterio, el diálogo, la solidaridad, verdades, amores, bellezas que reflejen a Dios.
Nicolás de la Carrera, como buen psicólogo, ha experimentado y sabe lo que la buena poesía, la de los buceadores de lo profundo del ser humano, puede ayudarnos. Pasan por estas páginas, que la BAC acaba de editar en su nueva colección Estudios y ensayos. Lírica religiosa, versos como estrellas, o como espadas, de Dámaso Alonso a Bartolomé Mostaza, de Alfonso Albalá a Murciano, Machado, Juan de la Cruz, Alberti, Lorca, Martín Descalzo, Juan Ramón Jiménez, Teresa de Jesús... El autor los define a todos como aventureros de la luz, y concluye estas páginas con un credo, que él mismo define tembloroso ramo de creencias. Un credo que es como una brújula indispensable para todo hombre de nuestro tiempo. Vale para definir estas páginas la frase que el autor recoge de Narciso Yepes: Yo intuyo que el Arte es una sonrisa de Dios. |
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