RetrocesoA&ONš 238/14-XII-2000SumarioDesde la feContinuar
Con ojos de Mujer
Memoria del tiempo
Caer de hojas. Cielo gris. Lluvia fina que te cala sin sentir. Otro año más. Misterio el del más allá con tantas y tantas personas queridas, amigas, vecinas, alumnas…

¿Otoño es un recordatorio? ¿De qué? De algo que debemos ver como natural y, sin embargo, puede asustarnos.

Recuerdo a Maribel sentada junto a su mesa, en el aula, siempre sonriente. Era menuda, con ojos vivos, que penetraban en lo que iba explicando. La última vez que la vi fue el día de la Primera Comunión. Me dió un abrazo y comprobé que su cuerpecito había disminuido. Llevaba una melena perfecta, que no era suya. Lo propiamente suyo era la sonrisa, los ojos y un deseo muy grande de recibir a Jesús.

A través de esta niña palpé lo perenne que llevamos en nosotros: el alma. Quizá era más fácil comprobarlo a través de la fragilidad corpórea. ¡Qué grandeza de alma en un ser tan pequeño! ¡Parecía ser todo alma!

Marisa Díaz Pinés