RetrocesoA&ONš 238/14-XII-2000SumarioEspañaContinuar
Responsabilidad indelegable
Cuando la Junta episcopal pro Doctorado de san Juan de Ávila presentó el proyecto del Congreso, encontró pleno apoyo en la Conferencia Episcopal Española, debido a la convicción de que el mayor conocimiento y difusión de todo lo relacionado con san Juan de Ávila contribuiría a la renovación de nuestras personas y de toda la Iglesia.

La llamada de Jesucristo es una realidad siempre permanente, porque los sacerdotes, como dice san Juan de Ávila, son de la intrínseca razón de la Iglesia. A todos nos ha de ocupar y preocupar, como una prioridad pastoral, el problema de las vocaciones, su número suficiente y su calidad necesaria. Para esta hora de la Iglesia, marcada por el Concilio Vaticano II y por su renovada teología del ministerio sacerdotal, en la que no deberían caber ni vacilaciones doctrinales ni resignaciones espirituales y pastorales. La tarea de estar atentos a las vocaciones es una responsabilidad primerísima e indelegable de los obispos y sacerdotes, en primer lugar, pero también de toda la comunidad cristiana a la que tenemos que implicar, como san Juan de Ávila sugiere en esa concreta y siempre fecunda máxima pedagógica de la necesidad de contar en la pastoral vocacional con los maestros y educadores.

La razón de la pastoral vocacional, la de siempre —en palabras bellísimas del Maestro Juan de Ávila: el trabajo de curar almas es muy grande—, se ha revestido de graves urgencias en los países y sociedades de viejas raíces cristianas. ¡Hay que evangelizar de nuevo! Ésa es la fórmula y la llamada del Papa. Nuestros hermanos de hoy necesitan evangelizadores que les anuncien a Jesucristo con el estilo de seguimiento incondicional y de identificación plena con Él, como el de los Doce, para que puedan creer en Él.

+Antonio María RoucoVarela
cardenal arzobispo de Madrid
Palabras de clausura del Congreso