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La verdadera Navidad

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Las cada vez más deslumbrantes lumbreras de la publicidad al servicio del consumismo rampante ya no saben qué inventar para que, cada año, la Navidad deje de ser cuando es, y deje de ser lo que es. Este año, último del siglo XX, la Navidad iba a ser el 11; naturalmente pasó el 11 y la Navidad no fue. Otros, demostrando la lucidez de su inteligencia, hablan a la gente desde carteles publicitarios, según los cuales la Navidad inteligente sería comprar no se qué no se dónde. Y, claro, no. Afortunadamente, los abuelos y los padres siguen llevando de la mano a sus hijos y nietos a comprar las figuritas del Portal, y se detienen ante la representación del Misterio, en la Plaza Mayor de Madrid, como se ve en la foto, y en todas las plazas de los pueblos y ciudades de España. El sentir del pueblo sencillo cristiano viene de muy lejos, de nuestras propias raíces como pueblo: Mira le decía la abuela al nieto ante el Belén de la Plaza Mayor, esto era cuando iban buscando posada y no encontraban sitio... Contra esto no hay publicidades de consumo que valgan
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