RetrocesoA&ONš 238/14-XII-2000SumarioMundoContinuar
Jubileo de los maestros de la fe en Roma
Testigos, no funcionarios
Jesús Colina
Roma

Siete mil quinientos catequistas y profesores de Religión de los cinco continentes se congregaron, el fin de semana pasado, en Roma para celebrar su propio Jubileo junto a Juan Pablo II. Venían en representación de los 2.298.387 maestros laicos de la fe que hay en el mundo, 89.738 en España.

El Pontífice, durante la Eucaristía del domingo, con la que culminaron las jornadas jubilares, aprovechó la ocasión para ofrecer una figura de inspiración para los catequistas de inicios de milenio: Juan el Bautista, el Precursor del Mesías, que como el profesor de Religión o el catequista es indispensable, pues la experiencia de la fe siempre tiene necesidad de un mediador, que al mismo tiempo sea testigo.

De este modo, el Jubileo de los catequistas se convirtió en una oportunidad para hacer un examen de conciencia sobre la manera en que tiene lugar hoy la enseñanza de la fe. El Pontífice advirtió, en este sentido, ante la peligrosa tendencia de reconstruir, según fundamentos psicológicos y sociológicos, un cristianismo arrancado de la Tradición ininterrumpida que se remonta a la fe de los apóstoles.

En concreto, constató ese fenómeno, típico de nuestros días entre muchos cristianos, en quienes se constata el desapego entre la fe que profesan y su vida diaria. Una especie de esquizofrenia, señaló, que constituye uno de los graves errores de nuestro tiempo.

Más bien, pidió que el catequista sea hoy ese Juan Bautista que endereza las sendas para superar la tentación de esos creyentes que toman del patrimonio integral e inmutable de la fe algunos elementos escogidos subjetivamente, quizá a la luz de la mentalidad dominante, para alejarse del camino recto de la espiritualidad evangélica, tomando como referencia los vagos valores inspirados en un moralismo convencional.

Según el Papa, aunque viva en una sociedad multiétnica y multirreligiosa, el cristiano no puede dejar de experimentar la urgencia del mandato misionero. En toda circunstancia, en todo ambiente, favorable o no, hay que proponer con valentía el Evangelio de Cristo, anuncio de felicidad para toda persona de cualquier edad, categoría, cultura y nación.

Con motivo del Jubileo de los catequistas, se celebró en Roma, entre el sábado y el domingo, un Congreso internacional en el que resonó el eco de maestros de la fe de los cinco continentes. Intervinieron, desde Juan, un campesino semianalfabeto que arriesgando su vida lleva ahora el peso de la enseñanza de la fe católica en varios pueblos en los que la presencia de sectas es agresiva, hasta Tim O'Malley, Vicepresidente de la compañía IBM, quien constató la importancia que tendrá Internet y las nuevas tecnologías para la enseñanza de la fe en el futuro. Ettore Bernabei, fundador de la productora de televisión Lux Vide, narró, por ejemplo, cómo se puede hoy día evangelizar haciendo cine o televisión, tras su experiencia de varias años produciendo películas de éxito, muchas de ellas de temática religiosa, como la serie sobre la Biblia.

Uno de los testimonios más aplaudidos fue el de Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, quien constató la necesidad para el hombre de hoy de Franciscos de Asís, Domingos de Guzmán, o Ignacios de Loyola, y de otros muchos santos que recorran los caminos del mundo, anunciando a los hombres la gran noticia: ¡la muerte ha sido vencida por Cristo para todos!