RetrocesoA&ONº 239/21-XII-2000SumarioDesde la feContinuar
El Sínodo Anglicano afronta la crisis religiosa más grave de su historia
Gran Bretaña se ha convertido
en una sociedad atea
Son palabras del arzobispo de Canterbury. Inaugurado por la reina Isabel de Inglaterra, acaba de celebrarse
el Sínodo General de la Iglesia Anglicana, que ha tenido lugar en medio de difíciles circunstancias
para la religión oficial del país
El escenario había sido preparado, a finales de octubre, por el arzobispo de Canterbury, George Carey, cuando declaró que Gran Bretaña se había convertido en una sociedad atea, en la que el pueblo tiene más confianza en la medicina que en la religión para buscarse una garantía de vida. Según informaba el Telegraph, el doctor George Carey afirmó: Prevalece un ateísmo tácito. Se asume la muerte como el fin de la vida. Consideró que las modernas aspiraciones han abandonado la enseñanza cristiana, según la cual, la muerte no es el fin sino la puerta a través de la cual recibimos la vida en toda su plenitud.

Los pesimistas comentarios del líder anglicano tuvieron lugar en un momento en el que, por primera vez en la Historia, la asistencia a los servicios dominicales de la Iglesia de Inglaterra ha caído por debajo del millón de fieles, en una población que suma un total de unos 60 millones. Ante esta constatación, que ve Gran Bretaña como una sociedad de ateos, algunos han reaccionado aplaudiendo la advertencia. The Guardian publicaba este artículo: Entonces Gran Bretaña se ha hecho atea. Gracias a Dios por ello. Su autora, Joan Smith, no solamente expresaba su oposición a los preceptos morales de la Iglesia, sino que también describía, como uno de los grandes timos de la religión, una insana obsesión por la regulación de la vida privada. Según Smith, la medicina moderna es, de hecho, superior a la religión, dado que todo lo que los clérigos pueden ofrecer para aliviar la condición humana son cuentos de hadas.

Otra reacción a las declaraciones del doctor Carey fue publicada en el Times, por Jane Gordon. Se mostró en desacuerdo porque, para ella, más que por ateos, la sociedad moderna británica está compuesta por paganos. Gordon explicaba que esto es evidente en el modo en el que hoy ha sido reemplazada la visión cristiana de la eternidad por el infernal Hallowe´en contrapuesto a la vida después de la muerte. Esto se hace también evidente en la fascinación creciente por una variedad de costumbres y mitologías antiguas, y frecuentemente paganas. El artículo indicaba que a menudo, mientras la Iglesia de Inglaterra lucha por sobrevivir en el mundo moderno, la gente de Gran Bretaña está poniendo su fe en cualquier cosa, desde una sarta de cuentos de karma hasta la práctica de feng shui.

VOCACIONES EN DECLIVE

Aparte de la pérdida de la fe en Dios, la Iglesia de Inglaterra afronta un cierto número de debilitantes problemas internos. Para empezar, las cifras del clero, a pesar de la admisión de las mujeres al sacerdocio, están declinando. Según el Times, los puestos de casi 600 vicarios desaparecerán en los próximos cuatro años, dejando a la Iglesia de Inglaterra con el número más bajo de clero desde que se instituyeron los registros. En un informe preparado para la reunión del Sínodo, se dice que, a finales del año pasado, había unos 9.800 clérigos con sueldo, de los que una novena parte eran mujeres. Pero las previsiones para el 2004 muestran que habrá un declive del 6%, bajando hasta 9.180. En 1911, había 23.193 clérigos. Desde entonces, con excepción de algún ligero cambio de tendencia, su número ha experimentado un constante declive.

La situación se complica aún más a causa del creciente coste de las pensiones de los clérigos jubilados, ocasionando un serio peso a las finanzas eclesiales. Según el Telegraph, la Iglesia de Inglaterra tendrá que vender la mitad de sus activos para afrontar el creciente costo de las pensiones de sus clérigos.

En un debate durante el Sínodo, Sean Farrell, Secretario de finanzas en el Consejo del arzobispo, afirmó que los Comisionados de la Iglesia tendrán que vender la mitad de los 4.400 millones de libras de capital, en los próximos 60 años, para afrontar la factura anual de 85 millones de libras en razón de pensiones.

Otro problema es el de las acusaciones que le han llovido al Sínodo de racismo. En filtraciones de un informe que iba a ser presentado en la reunión, el diario The Independent indicaba que se afirma que la Iglesia de Inglaterra es institucionalmente racista, atascada en sus caminos, y los miembros de sus minorías étnicas están marginados, aislados y excluidos. Este rotativo indicaba que el informe fue escrito por el prominente obispo negro de Stepney, el doctor John Sentamu, y fue comisionado el año pasado por el arzobispo y el Sínodo General, como respuesta al escándalo nacional en torno a la muerte de un quinceañero negro. Según el diario, el nuevo informe muestra que solamente un pequeño porcentaje de gente de los substratos de las minorías étnicas asiste a las iglesias anglicanas. En la mayoría de las parroquias británicas, tan sólo un 1% de las personas que llenan los bancos los domingos son negros o asiáticos. Por el contrario, hay un gran número de fieles de las minorías étnicas que pertenecen a otras Iglesias, principalmente evangélicas.

¿CAMBIO DE SISTEMA?


El estatuto de la Iglesia de Inglaterra como religión oficial de Gran Bretaña es también un tema de debate. Poco antes de la reunión del Sínodo, el Sunday Times publicaba las declaraciones de uno de los obispos anglicanos con mayor antigüedad, en las que afirmaba que falta poco tiempo para que la reina deje de ser el gobernante supremo de la Iglesia de Inglaterra. Rowan Williams, arzobispo de Gales, del que, según el Sunday Times, se habla ampliamente como futuro arzobispo de Canterbury, dijo: La noción del monarca como supremo gobernador ha quedado superada por su utilidad. El comentario fue recientemente distribuido en las iglesias, en una grabación difundida después de que sir Paddy Ashdown, un prominente político británico, escribiera en sus memorias que Carlos, el príncipe de Gales, tiene una postura laxa ante la posibilidad de que un católico romano pueda ser sucesor al Trono.

Tras la revelación de Ashdown, los obispos de la Iglesia de Inglaterra defendieron el sistema actual. Un portavoz del arzobispo de Canterbury dijo: El papel del monarca por lo que se refiere a la Iglesia es altamente respetado y valorado. Sin embargo, Williams, líder de la Iglesia en Gales, que se mantiene fuera del Estado desde 1920, describe la relación Iglesia-Estado como no buena.

Zenit