RetrocesoA&ONº 239/21-XII-2000SumarioDesde la feContinuar
No es verdad
Lo escriben entre comillas, pero lo sacan al título de la contraportada, en ese diario que se las da de laico, pero que ya empieza a ser conocido como uno de los más religiosos que existen, ya que varias veces en la edición de cada día recurren a lo religioso, aunque sea para tratar de acabar con ello: estoy hablando, naturalmente, de El País. Lo que ha llevado ahora, entre comillas, al título, dice: La "crisis del abeto" sacude el Vaticano. Pues no es verdad. En primer lugar, porque no ha habido ninguna crisis, y en segundo lugar porque, como muy bien saben o deberían saber en El País, lo que ellos llaman el Vaticano está de vuelta de problemas mucho más graves y más serios que lo del abeto. El prototipo de intelectual laico europeo que es Indro Montanelli, ha escrito en Il Corriere della Sera: Cuando recibe a Haider, el Papa hace su oficio de Papa. Pues claro, igual que cuando recibe a Fidel Castro, que es cuando El País no habla de crisis. Que el Papa reciba a uno u otro no significa que esté de acuerdo con ellos, ni el hecho de que numerosos radicales de izquierda y de derecha hagan lo único que saben hacer, que es armar lío, debe borrar tampoco el significado religioso del gesto del pueblo de Carintia al regalar al Papa el abeto navideño para la Plaza de San Pedro.
Llama la atención que en las columnas de ese mismo periódico sea publicado un artículo de Juan José Millás, titulado —no se sabe por qué— Normal, ya que de normal no tiene nada. Sin enterarse de la misa la media, mezcla al Papa con el uso que el Gobierno español haya podido hacer de la invitación jubilar al indulto y a la reconciliación con motivo del Año Santo 2000. Con desfachatez se atreve a ironizar: Aquí no ha dimitido nadie: Ni el Papa, ni el ministro de Justicia, ni siquiera un Subsecretario. ¡Qué cacao! Aparte de que han convertido el indulto en una especie de tómbola para cuatro, olvidándose de los otros 1.400, y aparte de que el Vaticano sí valga para el indulto y no para la clase de Religión, ¿dónde está lo normal en pedir que, por esto, dimita el Papa? Cuando uno no ve más allá, cree que todo es política o poder.

En una emisión de televisión digital, María Antonia Iglesias ha ofrecido un programa titulado Los españoles y Dios, a la vista del cual habría que preguntarle: ¿Qué españoles y qué Dios? La mayoría de los entrevistados afirman tener, en el mejor de los casos, un concepto cultural de Dios, y no tener necesidad de más. Algunos desean un Dios más mundano y progresista, otros hablan de fe colectiva. De lo que le dicen unos cuantos amigos y amigas elegidos por ella, la ex Directora de TVE deduce, curiosa y sorprendentemente, que los españoles se sienten felizmente liberados de Dios.

No me seduce la idea —dice una chica— de creer en algo que no veo. ¿Comprenden? Algo. Esa misma chica cree a ciegas en sus ídolos a los que tampoco ve. Sería hasta inteligente que María Antonia mostrase, a los otros españoles, al Dios verdadero. Y sería profesionalmente más honrado.

Gonzalo de Berceo