RetrocesoA&ONº 239/21-XII-2000SumarioDesde la feContinuar
Con ojos ...de mujer
Y cómo vivir el amor de siempre, hoy
No es fácil. El amor necesita cuidados, reposo, atención, dedicación..., y hoy todos vamos corriendo; parece que quemamos cada minuto. Muchos querrían vivir un verdadero amor, lo desean de todo corazón, pero las circunstancias de la vida los lleva, el trabajo los aturde y, al final, se encuentran con mucho éxito pero muy solos. Enrique Rojas dice: Para crecer, el amor necesita un fondo espiritual y cultural común.

Pero a Dios no se le mete en la familia sólo el día que surge un problema grave. El Amor de Dios engrandece nuestro amor y le da otra dimensión. Vivir el matrimonio desde la perspectiva de la fe le da una visión más amplia. Una alegría pequeñita es un gran acontecimiento cuando, al final del día, se da las gracias por ella. También el dolor se explica —no se quita— cuando se enfoca desde la fe. La familia que tiene a Dios en su hogar le da un valor especial a todos los acontecimientos que el mundo no capta y que, a la larga, hace más feliz.

Y también hay que buscar aficiones comunes, hobbys... Si no, con la vida que llevamos, acabas no viendo a tu marido más que cinco minutos, mientras engulles una hamburguesa, al tiempo que veis la tele, ¡por supuesto!

Se puede hacer deporte juntos, ir al cine los miércoles, ¡además, es más barato!; ir a un concierto, o pasear... Pero cultivar ese amor día a día, para que esa amistad —que es la base del amor— crezca y no se marchite en la rutina de los dichosos rulos y el ¡Sal de baño!, que no llego, u ¡Otra vez spaguetti!

Pilar González