RetrocesoA&ONº 239/21-XII-2000SumarioMundoContinuar
Jubileo de directores de cine, artistas, cantantes, etc.
La caridad social de la alegría
Jesús Colina
Roma

El hecho de difundir alegría puede ser una forma genuina de caridad social. La gente os mira con simpatía e interés; por eso debéis ofrecer modelos de vida positivos y coherentes, capaces de infundir confianza, optimismo y esperanza, dijo el Papa a los representantes delmundo del espectáculo, reunidos para celebrar el último Jubileo por profesiones de este Año Santo. Directores de cine, actores, gente del circo y del espectáculo, cantantes, bandas de música..., famosos, desconocidos, cruzaron la Puerta Santa de la basílica de San Pedro en el Vaticano, en signo conversión, y participaron en la Eucaristía presidida por el Papa, con la que el domingo pasado culminaron las jornadas jubilares. Roma fue, durante todas esas horas, la capital del mundo del espectáculo. El encargado de saludar al Papa fue uno de los grandes del cine de este siglo, Alberto Sordi: Cuando era un niño era monaguillo en la iglesia de Roma de Santa María in Trastevere, donde nací, y al ver a la gente ante mí me parecía estar en un escenario —recordó espontáneamente y con emoción el actor italiano—. Así me gané una bofetada del párroco, quien me dijo: "Eso no se hace. Lo harás en el teatro, si eres actor, pero aquí no". Pues bien, aquel milagro, mi sueño, se realizó. He sido actor toda la vida.

Al mismo tiempo, Sordi recordó la invitación que, en estos 22 años de pontificado, Juan Pablo II ha lanzado para promover la cooperación entre la Iglesia y los artistas, explicando cómo él mismo ha tratado de vivirla en su carrera, recordando la educación que le impartió su madre. Al final, agradeció a Juan Pablo II todo lo que hace por la Humanidad.

¡Gracias, Santidad —dijo—, gracias por ser Papa!

Junto a Sordi, había grandes actores de la gran pantalla. Eran muchos los italianos como Monica Vitti, Lino Banfi, o Dario Argento, pero había también representantes de Hollywood como Martin Sheen, quien volvió a descubrir la fe mientras grababa Apocalypse Now.

Juan Pablo II durante la homilía de la Eucaristía jubilar, hizo un llamamiento al mundo del espectáculo a recuperar sus grandes valores: No os dejéis condicionar por el mero interés económico o ideológico. Éste es el principio fundamental de la ética de las comunicaciones sociales que cada uno de vosotros está llamado a aplicar en el propio ámbito de actividad.

Y es que, como reconoció el Obispo de Roma, los protagonistas del mundo del espectáculo, casi sin querer, se han cargado sobre los hombros una tremenda responsabilidad: al convertirse en figuras públicas, se les debe exigir que sean modelos positivos y coherentes, capaces de infundir confianza, optimismo y esperanza. Sí, queridos, vosotros, los que trabajáis con las imágenes, los gestos y los sonidos, trabajáis, en otras palabras, con la exterioridad, por ello, tenéis que ser precisamente hombres y mujeres de intensa interioridad, de recogimiento.

En esta labor, el Papa aseguró a directores, artistas, cantantes, humoristas... la ayuda de la Iglesia, para que en toda forma de entretenimiento esté presente la levadura del Evangelio. No es posible pensar en una nueva evangelización —dijo— que no involucre al mundo del espectáculo, tan importante para la formación de la mentalidad y de las costumbres.