QUE SE DUERME MI NIÑO
Pues andáis en las palmas,
ángeles santos,
que se duerme mi Niño,
tened los ramos.
Palmas de Belén
que mueve airados
los furiosos vientos
que suenan tanto,
no le hagáis ruido,
corred más paso:
que se duerme mi Niño,
tened los ramos.
El Niño divino,
que está cansado
de llorar en la tierra,
por su descanso,
sosegar quiere un poco
del tierno llanto:
que se duerme mi Niño,
tened los ramos.
Rigurosos hielos
le están cercando,
ya véis que no tengo
con qué guardarlo;
ángeles divinos,
que vais volando,
que se duerme mi Niño,
tened los ramos.
Lope de Vega
EL PORTAL DE BELÉN
Portalico divino,
¡qué bien pareces!,
con el Niño chiquito, bonito,
que nos ofreces
Dulce portalico,
lleno de mil perlas.
¡Quién pudiera haberlas
para hacerse rico!
Tus bienes publico,
pues tan bien pareces
con el Niño chiquito, bonito,
que nos ofreces.
En tu estancia bella
yace el claro sol,
que con su arrebol
da gran luz en ella:
con tan clara estrella
un cielo pareces
con el Niño chiquito, bonito,
que nos ofreces.
Niño, Dios divino
en quien se ve el cielo,
debajo de un velo
raro y peregrino,
por este camino
el alma enriqueces
con el Niño chiquito, bonito,
que nos ofreces.
Francisco de Ávila |