RetrocesoA&ONº 239/21-XII-2000SumarioRaícesContinuar
Pues hacemos alegrías cuando nace uno de nos, ¿qué haremos naciendo Dios?
Pero como Vos le amáis...
Alfa y Omega
quiere compartir contigo el gozo de la venida de Cristo, Redentor nuestro, Dueño del tiempo
y Señor de la Historia. A Él la gloria y la bendición, al iniciarse el tercer milenio cristiano,
para que sea, en verdad, tiempo de gracia y de plenitud para toda la Humanidad
EL SUEÑO DEL NIÑO JESÚS

La Virgen María
penaba y sufría.
Jesús no quería
dejarse acostar.
—¿No quieres? —No quiero.
Cantaba un jilguero,
sabía a romero
y a Luna el cantar.
La Virgen María
probó si podía
del son que venía
la gracia copiar.
María cantaba,
Jesús la escuchaba,
José que aserraba
dejó de aserrar.
La Virgen María
cantaba y reía.
Jesús se dormía
de oirla cantar.
Tan bien se ha dormido
que el día ha venido
e inútil ha sido
gritarle y llamar.
Y entrado ya el día,
como Él aún dormía,
para despertarle
la Virgen María
tuvo que llorar.

Eduardo Marquina

PORQUE DESPIERTE, LLORÁIS


Hoy al pecador llamáis,
Dios-Niño recién nacido,
y Él no responde, dormido;
porque despierte, lloráis.
Duerme con pesado sueño,
de olvido de nuestro amor,
y aunque le llaméis, Señor,
no reconoce su dueño.
Pero como Vos le amáis,
daísle voces al perdido,
y él no responde, dormido;
porque despierte, lloráis.
Dios y Niño Redentor,
pagáis por su maleficio,
y a tan alto beneficio
es a cargo el pecador.
Y por más que os acordéis
que pague con un gemido,
Él no responde, dormido;
porque despierte, lloráis.

Juan López de Úbeda

 

QUE SE DUERME MI NIÑO

Pues andáis en las palmas,
ángeles santos,
que se duerme mi Niño,
tened los ramos.
Palmas de Belén
que mueve airados
los furiosos vientos
que suenan tanto,
no le hagáis ruido,
corred más paso:
que se duerme mi Niño,
tened los ramos.
El Niño divino,
que está cansado
de llorar en la tierra,
por su descanso,
sosegar quiere un poco
del tierno llanto:
que se duerme mi Niño,
tened los ramos.
Rigurosos hielos
le están cercando,
ya véis que no tengo
con qué guardarlo;
ángeles divinos,
que vais volando,
que se duerme mi Niño,
tened los ramos.

Lope de Vega

EL PORTAL DE BELÉN


Portalico divino,
¡qué bien pareces!,
con el Niño chiquito, bonito,
que nos ofreces
Dulce portalico,
lleno de mil perlas.
¡Quién pudiera haberlas
para hacerse rico!
Tus bienes publico,
pues tan bien pareces
con el Niño chiquito, bonito,
que nos ofreces.
En tu estancia bella
yace el claro sol,
que con su arrebol
da gran luz en ella:
con tan clara estrella
un cielo pareces
con el Niño chiquito, bonito,
que nos ofreces.
Niño, Dios divino
en quien se ve el cielo,
debajo de un velo
raro y peregrino,
por este camino
el alma enriqueces
con el Niño chiquito, bonito,
que nos ofreces.

Francisco de Ávila