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Entonces se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién crees tú que es más grande en el reino de los cielos?
Y llamando Jesús a un niño pequeño, lo colocó en medio de ellos, y dijo: En verdad os digo, que si no os convertís y no os hacéis como estos niños, no entraréis en el reino de los cielos. Y el que acoge a un niño así en mi nombre me está acogiendo a mí. Tenemos escuelas, dice Dios. Yo creo que para desaprender lo poco que se sabe. Hay en el niño, hay en la infancia una gracia única. Una totalidad, una primeridad absoluta. Un origen, un secreto, una fuente, un punto de origen. Un principio, por así decir, absoluto. Los niños son criaturas nuevas.Ellos también, ellos sobre todo, ellos los primeros toman el cielo por la fuerza. Rapiunt, roban. Pero qué violencia tan dulce. ¡Y qué fuerza tan agradable y qué ternura de fuerza! ¡Con qué gusto aguanta un padre, con qué gusto aguanta la violencia de esa fuerza, los abrazos de esa ternura! Desde luego yo, dice Dios, no conozco nada tan bello en todo el mundo. No hay nada más hermoso que un niño que se duerme rezando sus oraciones, dice Dios. Yo os digo que nada hay tan hermoso en el mundo. Los inocentes por Cristo/ de niños fueron degollados/ (infantes, niños pequeños, niños pequeños que todavía no hablaban)/ por un inicuo rey./ Aún lactantes fueron asesinados:/alimentados con leche. Pero la Iglesia va aún más lejos, la Iglesia pasa más allá, la Iglesia adelanta al Apóstol. La Iglesia ya no dice solamente que ellos sean primicias de Dios y del Cordero. La Iglesia los invoca y los nombra Flores de los mártires. Entendiendo con eso literalmente que los demás mártires son los frutos, pero que éstos, entre los mártires, son las flores. Charles Péguy |