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Qué pensar y qué decir ante el nuevo año, primero del tercer milenio! Se agolpan los recuerdos del pasado y los sueños para el que vamos a estrenar. Unos aprovecharán el momento para los balances del todos los colores, otros ejercerán de profetas anunciando bienes y males. En esta circunstancia, nosotros, los cristianos, lo mejor que podemos hacer es hablar al Niño que nos ha nacido, el Salvador, y plantear la situación en tres planos.
En primer lugar, pedirle sinceramente perdón por nuestros desaciertos de todo tipo, por nuestros pecados del 2000 y, ya puestos, por los de toda nuestra vida, sean pocos o muchos, leves o graves. Él ha venido a eso, a liberarnos. Después, darle gracias por todos los bienes espirituales y materiales ¡son tantos! recibidos en esos doce meses, y aun antes: desde el misterioso don de la vida, al inmenso bien de la fe, además de tantos otros Ser agradecidos es de bien nacidos. Para terminar, decirle confiadamente que necesitamos más de todo, que nos dé más y mayores gracias, espirituales y materiales, para este año nuevo, para este flamante milenio. Pidamos sin límite, porque el que pide, recibe. Lo está esperando. Sea esto a nivel personal, familiar, de amistades, con apertura a todo el mundo. Seamos generosos estos días en nuestras donaciones y peticiones: pensemos en los seres humanos que pueblan la tierra; para todos ha nacido este Niño poderoso, el Hijo de Dios. Dios mismo. Mercedes Gordon |