|
|
|
Todos los problemas (el paro, la droga, el sida, la incultura, la miseria, las injusticias, la emigración, las incomprensiones...) seguirían siendo igual de graves en nuestra sociedad, igual de inhumanos, igual de incompatibles con la dignidad de cada hombre y de cada mujer; pero, desgraciadamente, el problema del terrorismo, con su atroz cadena de asesinatos, los está dejando en segundo término. Es verdaderamente increíble, e intolerable, que al comienzo del tercer milenio, en una nación como España, civilizada y civilizadora, pueda, a estas alturas de la Historia, originarse y desarrollarse ese absurdo cáncer del nacionalismo salvaje y excluyente, y del cobarde tiro en la nuca y por la espalda.
Las personas de bien, que, gracias a Dios, son más que las personas de mal, no pueden entender, ni aceptar, ni dialogar, no ya con los asesinos, sino con sus cómplices y arropadores que, por mucho que se las den de sutiles, lo único que exhiben es su carencia elemental de luces. Quienes piensan que se puede dialogar con armas sobre la mesa, ¿es posible que no se den cuenta de que eso significa cargarse las bases más elementales de cualquier Estado de Derecho? En Oriente Medio hay una guerra entre dos pueblos; en el País Vasco hay una banda de asesinos de un lado, y un pueblo aterrorizado, de otro: ¿Cómo se pueden comparar ambas situaciones? La pregunta no es, o no debe ser, si cuando se dialogó en Argel los etarras eran terroristas o no, sino si el diálogo que se llevó a cabo en Argel fue moralmente decente y tolerable o no. Dicho esto, habrá que decir también de una vez que ya está bien, que ya basta, con el tópico ése de que la Iglesia es la única que no necesita guardaespaldas en el País Vasco. Iglesia son todas las víctimas del terrorismo por las que se han celebrado funerales en los templos de toda España; y lo son sus familiares, y amigos. No es de recibo considerar Iglesia sólo a quien a mí me da la gana... Pero eso forma parte, lamentablemente, de un tipo de educación, por llamarla de alguna manera, falsa y mendaz, programada e impuesta desde la infancia. Mientras eso siga siendo así, seguirá habiendo violencia, kale borroka, y un porcentaje de vascos seguirá votando como tristemente vota, haciendo bueno ese anuncio publicitario de estos días según el cual no hay nada más diferente que dos personas iguales. |
| Leo en El País: El Vaticano inicia una campaña contra la píldora del día siguiente. No es verdad, el Vaticano no ha iniciado nada: mantiene su doctrina de siempre. La verdad es que los de la píldora del día siguiente han iniciado una campaña contra el Vaticano, y contra todo lo que el Vaticano significa.
El ex ministro socialista don Jerónimo Saavedra declara a La Vanguardia: Mi homosexualidad no debería ser noticia. Muy bien; y entonces, ¿por qué la va contando de periódico en periódico? ¿O es un chiste más de esos tan graciosos con los que nuestros deslumbrantes humoristas actuales aburren a las ovejas en la programación navideña y familiar de estos días? Gonzalo de Berceo |