RetrocesoA&ONº 240/28-XII-2000SumarioEn portadaContinuar
Hoy, 28 de diciembre, festividad de los Santos Inocentes
El grito silencioso
No tenían culpa. Eran inocentes. Pero murieron. Según cuenta la Escritura, el rey Herodes mandó matar
a todos los niños de su territorio, menores de dos años, en busca de Jesús. Desde entonces,
la Iglesia celebra hoy, la festividad de los Santos Inocentes. También en nuestros días, como entonces,
miles de niños y niñas sufren maltratos, abusos, pierden la inocencia y mueren injustamente.
Las cifras son escalofriantes: 60.000 abortos provocados al año en España
Inés Vélez
A. Llamas Palacios

El grito silencioso es el título de un conocido vídeo del doctor Nathanson, médico abortista convertido al cristianismo, en donde se muestra un aborto. En sus imágenes se distingue, claramente, cómo el niño lucha contra el instrumento punzante, introducido en el útero de la madre, que trata de descuartizarlo. Se percibe cómo el feto abre la boca en un desesperado intento de pedir auxilio. Este gesto desolador es el que da nombre a la cinta. El niño grita en el seno de su madre, pero es un grito silencioso. No es agradable ni está de moda hablar del aborto. En ciertos ambientes se considera un tema superado y aceptado por la sociedad. Pero no es así. El aborto es un problema que genera mucha inquietud —dice a Alfa y Omega don Carlos Álvarez, miembro de la ONG Nasciturus—. El aborto está implantado en la sociedad, pero no está aceptado socialmente. Las mujeres abortan en silencio. Las clínicas desaparecen después del aborto, y dejan a la mujer sola. Entre los jóvenes hay una gran ignorancia, no saben exactamente lo que es. La actual legislación española considera el aborto como un delito, pero lo despenaliza en tres supuestos: si el feto presenta malformaciones, si el embarazo es fruto de una violación y, por último, si existe riesgo para la salud física o psíquica de la madre. Ésta es la ley, pero, como en el tiempo de Herodes, se equivoca. Desde el momento en que el óvulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. Jamás llegará a ser humano si no lo ha sido desde entonces. A esta evidencia de siempre, la genética moderna otorga una preciosa confirmación. Muestra que, desde el primer instante, se encuentra fijado el programa de lo que será ese ser viviente: una persona, un individuo con sus características bien determinadas. Con la fecundación se inicia la aventura de una vida humana, escribe Juan Pablo II en la encíclica Evangelium vitae. Aventura, tristemente quebrada, bajo el amparo de esta ley injusta. 53.847 niños y niñas fueron abortados en 1998, en España, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad y Consumo. Un 8,6 por ciento más que en 1997. La mayoría de ellos, el 97,37 por ciento, en clínicas privadas. Clínicas que hacen de la muerte, su triste negocio. Llamativas son las cifras que indican los motivos por los que se practicaron: el 97,32 por ciento para evitar peligro para la vida o la salud física o psíquica de la madre, el 2,27 por ciento por riesgo de malformaciones en el feto, y el 0,03 por ciento a causa de una violación. Es decir, al amparo del supuesto de salud de la madre, las clínicas privadas practican el aborto libre, mientras la Administración mira hacia otro lado.

PEQUEÑOS CIUDADANOS SIN VOZ NI VOTO

El actual Gobierno ha defraudado nuestras expectativas —asegura don Carlos Álvarez—; ha prometido ayudas a las familias, que no se han hecho efectivas. La filosofía del Gobierno popular, en esta materia, es acceder a lo que cree percibir como sentir general, antes que defender unas ideas propias: la vida y la dignidad de la persona. Nos ha sorprendido el nombramiento de doña Celia Villalobos como Ministra de Sanidad. Es un puesto clave. El PP tiene una actitud ambivalente. Sin querer legalizar el aborto plenamente, propone métodos más sutiles, como la RU-486 y la píldora del día siguiente, caminos que llevan al mismo destino. Los niños son pequeños ciudadanos sin voz ni voto. Por eso, resulta tan fácil abusar de sus derechos.

Recientemente, era portada en los periódicos el anuncio de la posible comercialización de la llamada píldora del día siguiente, píldora que evita, en las 72 horas siguientes a una eventual concepción, la implantación del embrión en el útero de la madre, y causa la expulsión y la muerte del embrión concebido. La píldora del día siguiente es, por tanto, una auténtica técnica abortiva y no simplemente anticonceptiva, como se ha afirmado recientemente, indica la nota que la Subcomisión de Familia y Vida, de la Conferencia Episcopal Española, ha publicado recientemente. Según la ONG Vida Humana Internacional, la mal llamada "anticoncepción de emergencia" ya se está perfilando como el método de aborto más difundido en el mundo. Incluso, este tipo de aborto —también llamado químico o farmacológico— se está convirtiendo en el sustituto del aborto quirúrgico.

Todos tienen derecho a la vida, dice el artículo 15 de la Constitución española, cuyos 25 años hemos celebrado hace unas semanas. Esta máxima que, hoy por hoy, tiene excepciones. Una vez más, el más fuerte, como Herodes, se impone al más débil. Es el misterio del dolor de los niños.

INOCENCIA PERDIDA


Los ojos de un niño que llora son escalofriantes. A pesar de que, como los adultos, pueden llorar por motivos muy distintos; cuando un niño sufre, sus ojos inquieren invariablemente por qué. Acaban de llegar al mundo hace muy poco tiempo y todo es desconcertante. Los santos inocentes de este siglo en el que vivimos son niños maltratados, sin hogar, niños soldado, niños trabajadores, explotados sexualmente, niños deficientes, niños enfermos…, son pequeños que encuentran el dolor de una forma temprana e inocente.

Pero, ante todo, son siempre niños, con su inocencia, su corazón abierto de par en par y su deseo constante de recibir cariño y alguna que otra gracieta con la que sonreír y sentirse plenos. Su situación en el mundo es terrible: A Chandra, de 8 años, le encanta pasarse las horas muertas buscando la forma que tienen las nubes, pero trabaja 15 horas diarias encerrada en un telar en la India. Joseph, con sólo 13 años, es soldado en una guerra de la que sabe tan poco como de las asignaturas que se dan en el colegio al que nunca fue. Son sólo dos nombres, dos historias perdidas y, seguramente poco originales. Todos hemos oído a estas alturas las injusticias que comete con los pequeños y desvalidos el egoísmo de los hombres, su temor y su avaricia, su ceguera descarnada en multitud de situaciones.

La televisión nos muestra, sin escatimar crudeza, la realidad de los santos inocentes hoy en el mundo. Las cámaras de los periodistas son los testigos, y las palabras nuestras aliadas solidarias cuando la relatan con horror. Pero tener la información es relativamente fácil. Luchar y poner la vida sobre el tapete del riesgo y de la entrega no lo es tanto. Aún así, no son pocos, aunque tampoco suficientes, las personas y los esfuerzos empleados en acabar con el motivo de tantas lágrimas, húmedas o secas y silenciosas, de niños inocentes.

Sólo algunas cifras, para no abrumarnos: según la OIT, al menos 250.000 millones de niños trabajan en condiciones inhumanas en el mundo. En un país como Haití, más de 100.000 niños son utilizados desde que tienen 5 años, casi como esclavos, algo que resulta habitual en países como Sudán, Mauritania e incluso Brasil. Y es que 1.300 millones de personas están bajo el nivel de la pobreza absoluta, y el 33% subsiste con menos de un dólar diario, según fuentes de la ONU. La FAO cifra en unos 750 millones de personas el número de desnutridos, y, al sur del Sáhara, una de cada 3 personas está condenada a la penuria más absoluta. Son palabras de don José Antonio Rojas Moriana, Director de la ONG Solidaridad Internacional Trinitaria. Él mismo intenta buscar, partiendo de tanto número desconazonador, una causa para la existencia, después de tantos años, de nuevos santos inocentes: Podemos afirmar que la primera y más evidente causa de la explotación de los niños en el mundo es la gran pobreza en la que se encuentran los países en los que se da esta explotación. Todo el dinero es poco para sobrevivir en grandes regiones de Iberoamérica, Asia y África. Los niños no tienen más remedio que aportar su contribución al mantenimiento familiar, si es que la familia no los ha rechazado ya, o para malvivir por ellos mismos cuando han sido echados de casa por sus propios padres.

Esta joven organización, —sólo lleva tres años promoviendo actividades y campañas—, es un ejemplo más de la voluntad de acoger, en su oración y esfuerzo, a los que, como explica su Director, sufren persecuciones, cautiverios y toda clase de vejaciones en su derecho de libertad religiosa y de conciencia.

Solidaridad Trinitaria Internacional tiene un campo de acción amplio, que abarca Iberoamérica, especialmente Perú y Bolivia, y desde hace dos años Sudán, en África, donde llevan a cabo la importante tarea de la liberación de cientos de esclavos, entre ellos muchos niños, junto con la organización Christian Solidarity International, de Zurich.

Don José Antonio Rojas Moriana propone que, desde aquí, la lucha particular para acabar con estas prácticas inhumanas puede consistir, entre otras cosas, en informarse sobre las empresas y las marcas comerciales que utilizan este tipo de esclavitud infantil, y dejar de hacerles el juego; además, se puede apoyar a las organizaciones que lleven a cabo proyectos de desarrollo social y laboral en estos países.

SANTOS INOCENTES MUY CERCA DE NOSOTROS

No hace falta recorrer miles de kilómetros para encontrarse con santos inocentes, tal y como los concibió el Evangelio, trasladados a nuestro siglo. En España contamos con miles de dolorosos ejemplos, en los que la inocencia y la candidez de los más pequeños se reducen a cenizas tras haber ardido en medio del dolor y la de incomprensión: maltratos, niños abandonados, deficientes, familias desestructuradas y padres problemáticos donde el niño es la principal víctima receptora y testigo de tensiones, violencias a veces y oscuros desamores y discusiones de adultos.

En Pozuelo de Alarcón, Madrid, los religiosos orionistas cuentan con un gran hogar donde las personas deficientes mentales y físicas pueden residir y trabajar sobre la base de una rehabilitación que les permita desarrollarse al máximo posible. El hogar Don Orione, como explica su director, don José Antonio Ruiz, está formado por religiosos dispuestos a atender las necesidades donde las haya. Atendemos a 114 internos de diferentes minusvalías. A muchos les acogimos desde niños y han ido creciendo con nosotros. La verdad es que, más que una ayuda para ellos, resulta un aprendizaje continuo para nosotros. Los deficientes son personas sencillas. Se sienten agradecidos por cualquier cosa… ,viven los detalles intensamente. Se trata de personas que, en principio, no cuentan mucho para la sociedad, pero trabajar con ellos te hace darte cuenta de los valores que son más importantes: el cariño, la verdad, una sonrisa, la gratuidad...

La alegría y el agradecimiento que pueden despertar en el pequeño las atenciones y el cariño prodigado voluntariamente es algo que experimentan muchas personas en España. Las asociaciones e instituciones que velan por la seguridad de los niños, cuando su familia no está o no lo hace, crecen constamente. Las hay de todos los colores, nombres, tamaños e ideologías.

Cáritas es un ejemplo claro de gran institución eclesial que está presente en casi toda España, en sus ciudades y pueblos. Ejemplos de esto son el Centro de Día de Guardo, un pueblo de la provincia de Palencia. Allí Cáritas acoge a niños en régimen de protección de menores o en situación de riesgo en sus familias. Se trata de una iniciativa preciosa, pues este pueblo minero ha sufrido un golpe importante con la reconversión industrial, que ha dejado a muchas familias sin un sueldo que las sustente. Los niños comen y están atendidos por voluntarios y personal especializado durante las horas en las que no asisten al colegio. Por las noches, vuelven a sus casas.

El tiempo libre del verano de muchos niños españoles está lleno de juegos y de actividades, gracias a la labor que llevan a cabo voluntarios durante el período estival en algunas ciudades como Zaragoza. Allí, en los meses de más calor del año, unos 50 voluntarios se reparten las tareas para acompañar a los niños pertenecientes a familias problemáticas o necesitadas durante las llamadas Colonias urbanas. Ludotecas, apoyo escolar, cuentacuentos, actividades con sus madres… son algunas de las cosas de las que pueden disfrutar.

La calle, el barrio, es también un buen lugar para seguir de cerca la evolución de chavales con problemas, y acercarse a ellos con cariño y voluntad de sacarles adelante. Esto lo hacen miles de personas en toda España, en los proyectos que los Educadores de calle llevan a cabo. En Cáritas son normalmente voluntarios, pero muchas otras organizaciones trabajan también en la calle, en el hábitat de los niños cuyas familias no hacen del hogar un espacio precisamente acogedor. Cáritas de Salamanca es uno de tantos ejemplos que cuenta con proyecto de Educadores de calle.

Para un acompañamiento particular de los niños, el proyecto Amigo grande, de la Fundación María Ayuda, en Madrid, cuenta con un grupo de voluntarios entre 18 y 28 años, que se ocupa individualmente de un pequeño con el que va forjando una amistad. Cada voluntario, o amigo grande, se encuentra con su amigo pequeño una vez por semana y comparte con él sus juegos, sus preocupaciones, sus tareas escolares.

Son sólo unos ejemplos descritos a grandes pinceladas, que pretenden dar un poco de color a una situación vivida en blanco y negro. Porque en blanco y negro suelen mirar aquellos niños tempranos de dolor y oscuridad. ¿Qué color puede vislumbrar un pequeño que no ha recibido el amor y la cercanía de su familia y que, al contrario, sólo ha conocido quien le hace llorar? Vayan estas palabras para poner sonido y color al grito silencioso de aquel bebé torturado en el vientre de su madre, y de todos aquellos que continúan su tortura particular a la luz del día.