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Haciendo un breve resumen, diremos que los encuestados coinciden en calificar la sociedad actual de desorientada, criticando la pérdida de valores creciente en este final de siglo. No obstante, reconocen los avances en materia de libertades y el desarrollo económico de nuestro país, que no siempre va unido a una mejora de vida para todos. En cuanto al futuro, coinciden en señalar la educación como instrumento imprescindible para que la juventud aprenda a vivir en una sociedad más justa y tolerante, entendida la tolerancia como un sentimiento basado en la comprensión y no en la indiferencia, como algún encuestado afirma sucede en la actualidad. Finalmente, todos afirman la importancia del papel de la Iglesia en el devenir de la Historia. Asimismo, las respuestas coinciden en la importancia de considerar al hombre como un ser destinado a la eternidad, y en lo indispensable de contar con el amor de Dios para alcanzar la felicidad.
1ª¿Cómo se presenta la sociedad española en el horizonte del año 2000? 2ª¿Qué cambios van a producirse, a su juicio, en el actual sistema de valores sociales? 3ª¿Cuáles son las claves, dentro de su ámbito, para conseguir mayores avances sociales, culturales y educativos? 4ª¿Qué papel debe jugar la Iglesia en este futuro próximo? 5ªA nivel personal, ¿qué espera del futuro? JOSÉ SÁNCHEZ FABA 1ª La sociedad española ofrece un perfil multiforme, con aspectos altamente positivos y otros de carácter negativo. En el haber, sorprende su energía dinámica, que ha dado lugar a un profundo desarrollo; la integración en la Unión Europea como socio significativo e influyente y, con ello, el final de la larga etapa de aislamiento internacional que caracterizó la historia española de los últimos doscientos años. Como aspecto negativo, me parece preocupante que no sólo se mantenga sino que se acentúe la configuración de la sociedad española en dos grupos netamente diferenciados: los ricos, cada vez más ricos, y los pobres, a los que no llegan los beneficios del desarrollo económico. Esto debe ser combatido eficazmente mediante una solidaridad efectiva de todos hacia los más necesitados. 2ª En este siglo se han dado dos fenómenos paralelos y antagónicos: de una parte, el reconocimiento generalizado y progresivo, en las Constituciones, en las normas internacionales y en la conciencia de los ciudadanos, de los derechos humanos de carácter civil, político y social; de otra, la vulneración constante de esos derechos en la práctica. Es intolerable que un 16% de la Humanidad posea el 84% de las riquezas mientras que un 84% de seres humanos han de subsistir con el 16% de los bienes del planeta. 3ª Deben perfeccionarse las políticas dirigidas a combatir la marginación o exclusión de grupos o pueblos, muchas veces escandalosa y sangrante. Los valores culturales han de fomentarse mediante inversiones adecuadas en investigación y con políticas dirigidas a evitar el deterioro de aspectos hoy desatendidos como las Humanidades. En el ámbito educativo, debe asegurarse a la enseñanza en todos sus ámbitos el nivel óptimo deseable, salvando el olvido que presenta en estos momentos. 4ª La Iglesia es depositaria de un mensaje religioso trascendente que conlleva la exigencia de vivir con los valores de solidaridad, hermandad, paz y justicia entre todos los hombres y pueblos de la tierra; mensaje más necesario que nunca en momentos como los actuales, de crisis de muchos principios de carácter ético o moral. En el cumplimiento de su misión evangelizadora, la Iglesia debe contribuir cada vez más a la reafirmación de esos valores esenciales, sobre todo mediante el testimonio, recordando que, como dijo Pablo VI, el hombre moderno tiene más necesidad de testigos que de maestros. 5ª A nivel personal, espero que Dios me ayude a servir, desde mi puesto de voluntario en Cáritas Española o de cualquier otro mientras me lo permitan las fuerzas y con la eficacia que mis limitaciones me permitan, a mis hermanos más necesitados. |
| JOSÉ LUIS GAGO DEL VAL Dominico y periodista 1ª La sociedad española es heterogénea y altamente fragmentada, por lo que cualquier simplificación resultará inválida. Aun con ese riesgo, diré que, a mi juicio, políticamente es una sociedad decepcionada, culturalmente superficial, socialmente egoísta, religiosamente pagana. Esta generalización hace que la existencia de grupos o sectores comprometidos en todos esos ámbitos les otorguen, por su carácter minoritario, un valor extraordinario y constituyan una esperanza espléndida de regeneración. 2ª No creo que el cambio de dígitos entrañe modificaciones notables... Ni la naturaleza ni la sociedad obran per saltum. Más que de cambios habrá que hablar de evolución o de modificaciones graduales, y éstas, a juzgar por los postulados predominantes, no pronostican la recuperación de valores sociales superiores. Se ha dicho que la ética del esfuerzo ha sido desbancada por la ética de la diversión y ésta, etimológicamente, significa dejación de planteamientos reflexivos y evasión de la responsabilidad. 3ª El primer ámbito en el que uno debe implicarse es el íntimo y personal. La propia coherencia en un marco definido de valores es la primera y más importante clave, no para conseguir efectos exteriores, sino para realizar la personal vocación humana y sus correlativas derivaciones profesionales, familiares, sociales, etc... 4ª El de siempre: anunciar a Jesucristo resucitado y testimoniarle en la pobreza, en la humildad, en la encarnación de las bienaventuranzas. La Iglesia tenemos que despojarnos de rigideces y de seguridades, de monólogos y retrospectivas. Tenemos demasiada doctrina. El no tengáis miedo también nos es dicho a nosotros, aquí y ahora; en muchos lugares de la tierra esas son las características que distinguen a la Iglesia de otras sociedades o grupos. 5ª Del futuro como tiempo de conjugación, nada en particular. Me sentiría tranquilo si fuera capaz de vivir cada día en austeridad, generosamente con los demás, arropado en la esperanza cristiana y, ojalá, sin dejar huellas en la nieve. MERCEDES SALISACHS 1ª La veo desorientada, dolorida, extraviada, enfadada, bastante ignorante, violenta y muy frívola. 2ª Actualmente los valores sociales que nos imponen inducen más a la idolatría que a la aplicación de los valores verdaderos, ya que se juzga sin analizar, se analiza desde la ignorancia y se ignora la forma de vivir plácidamente para no pensar. En suma, la sociedad no quiere y rechaza los valores pensantes. Todo ello conduce a una democracia débil, poco asimilada en sus verdaderos principios y sobre todo mal interpretada, ya que suele confundirse libertad con egoísmo, con amiguismos y con el dios sexo. Me temo que en el futuro, como se siga ignorando lo que realmente debe valorarse y se valore lo que sólo cabe en nuestra faceta animal, acabemos todos hundidos en una olla de confusiones aún mayor de la que nos está engullendo, y consiga que día a día aumenten las aberraciones, la violencia y la locura. Ojalá me equivoque. 3ª Enseñar a aprender. Es decir, que los que enseñan no se limiten a plantear los problemas, asignaturas o cualquier tema didáctico, sino que sepan explicar la forma de manejarlos, de asimilarlos y, llegado el caso, vencerlos. No obstante para ello hay que tomar conciencia de algo que se ha arrinconado: la ética, tanto social como religiosa. El ser humano necesita apoyarse en pilares firmes y los que rigen ahora son de cartón. Por eso proliferan las sectas y se idolatra fácilmente aquello que conduce a la corrupción en todas sus acepciones. 4ª El que ha representado siempre, pero procurando con mayor ahínco que sus verdades lleguen a horadar la gran ignorancia que rige en las gentes y que sus sistemas se acoplen con mayor eficacia al mundo actual. 5ª Yo ya no tengo más futuro que la Eternidad. |
| ALBERTO DE LA HERA Director General de Asuntos Religiosos 1ª Se presenta desorientada. Ha consumido en muy poco tiempo, y sin reflexionar, una herencia religiosa y cultural de primer orden sin obtener otra cosa que la demolición de los valores y la pérdida de los criterios éticos. Hemos ganado en tolerancia hacia los demás, pero lo hemos hecho a partir de la indiferencia, no de la comprensión. La sociedad española se parece más que nunca a la España invertebrada de la que hablara Ortega. Hay que reflexionar sobre el sentido de la vida individual y de la convivencia social y recomponer aspectos fundamentales de las mismas. 2ª Depende de que la sociedad acierte a recuperar la estima de sí misma y el sentido ético de la convivencia. Los valores religiosos, sociales, familiares, políticos, se han visto sustituidos, en muchos casos, por valores de puro contenido económico. Hay que dar paso a una concepción de la dignidad de la persona humana por sí misma, y no por lo que puede o por lo que tiene. Sin sentido de la trascendencia y sin estima del compromiso social no cabe hablar de un sistema de valores. 3ª La cuestión radica en qué objetivo se propone a los jóvenes de cara al futuro. Habiendo los mayores abdicado, en notable medida, de sus convicciones, transmiten una sociedad sin perspectiva: la cultura no se aprecia, la educación se menosprecia, y la convivencia social se ha convertido en un mero tolerarse entre personas indiferentes. Se vende la degradación de la persona con absoluta impunidad, a través de una propaganda mercantil de baja estofa y hermosa presentación. Se propone al hombre una animalidad irracional como objetivo; se le aleja y aparta de su condición de ser humano destinado a la eternidad y a la dignidad de una vida entregada al servicio de los demás. 4ª Con el máximo respeto a quienes piensen de otra manera, la religión es elemento capital de la vida humana. Tomada en serio, orienta la vida del hombre, la fortalece, la dota de valores claros, le marca objetivos precisos y le señala caminos, a la par que le enseña el auténtico sentido de la libertad. La Iglesia debe jugar un papel capital en esta tarea. Con frecuencia se oye decir a los católicos que creen en Dios, pero no en la Iglesia. ¡Qué frase más absurda! No la escucharíamos de labios de los creyentes de otras religiones para hablar de su fe. 5ª Me sería fácil responder que espero felicidad para los míos y para todo el mundo. Eso se da por supuesto; pero mi apreciación de la felicidad está directamente enraizada en mi fe. Creo que sólo se puede ser feliz a través del amor a Dios y recordando la frase evangélica: ¿Cómo amará a Dios, a quien no ve, quien no ama a los demás, a quienes ve? Ya sé que es un objetivo alto y difícil, pero en ello estamos. ALFONSO CORONEL DE PALMA 1ª La sociedad española no se presenta de modo distinto a como lo hace el resto del mundo occidental, si bien con algunos problemas concretos que nos pueden afectar en mayor medida, especialmente el del terrorismo y los nacionalismos radicales. 2ª Es difícil predecir el futuro. Entiendo que el cambio más importante que se podría dar es de actitud, es decir, que la futura sociedad reconozca, al igual que el hijo pródigo, su alejamiento de la casa del Padre y que con actitud de sincero arrepentimiento y humildad quiera volver a sí misma, donde será recibida con la máxima alegría. 3ª Para conseguir mayores avances sociales y culturales, la clave es la educación. En este aspecto es esencial volcarnos en una concreta educación para nuestros jóvenes y niños, que forme al hombre en todos sus aspectos y no quede reducida a mera instrucción. La educación debe potenciar todas las capacidades del ser humano en orden a que él mismo pueda dar respuesta y sentido a su vida. Ésta es la función que venimos prestando a la sociedad española y que queremos seguir prestando desde el CEU. 4ª La Iglesia debe ser fiel a Jesucristo y seguir realizando la misión salvífica que le ha sido encomendada. En un orden pastoral, entiendo que la Iglesia ha de ser el padre de la parábola del hijo pródigo, a la que antes aludía, y estar siempre dispuesta a recibir con todo tipo de agasajos al hijo, que, si bien apartado de la misma, quiere regresar al hogar. Tendremos que estar en actitud de permanente acogida con los brazos abiertos y con el corazón entregado para celebrar con júbilo la llegada del hermano que se ha ido de casa. Es cierto que la sociedad europea, en su mayoría, es postcristiana y está secularizada, pero no por ello deja de ser hija del cristianismo y de la Iglesia; por eso hay que estar esperando y acercándonos para que vuelva a la verdadera casa del amor y la esperanza. 5ª Espero ver crecer a mis hijos Mercedes, Alfonso, Regina y Victoria; seguir construyendo nuestro hogar en el amor y la fe junto a su pilar fundamental, mi esposa Mercedes, y poder disfrutar de mis padres, hermanos, familiares y amigos. Al futuro no le puedo pedir más que al presente y al pasado, pues éstos han sido maravillosos. Por ello, he de dar y daré siempre gracias a Dios. Jesús Bastante Liébana |