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Queremos vivir este encuentro con la conciencia de que constituimos una comunidad muy especial, la comunidad de los colaboradores más estrechos del obispo de Roma, sucesor del apóstol Pedro. Si la vocación del sucesor del Pedro, rodeado por sus colaboradores, posee un significado particular en la Iglesia, es porque constituye efectivamente un ministerio, un servicio. Cristo dijo a Pedro: Confirma a tus hermanos. En el relato de San Lucas, Pedro se revela en toda su fragilidad. No procede, por lo tanto, de sus capacidades la potestad de confirmar, sino que deriva de la potencia de Cristo que reza por él. Sólo en virtud de la potencia de Cristo puede sostener a sus hermanos, a pesar de su debilidad personal. Es necesario tener presente esta verdad sobre el ministerium petrinum. No puede olvidarla jamás aquél que, como sucesor de Pedro, ejerce ese ministerio, y no deben olvidarla aquellos que, de alguna manera, participan en ella. Que esta reflexión atraviese el umbral del tercer milenio y sea acogida por aquellos que vendrán después de nosotros, que asumirán después de nosotros, como sucesores de Pedro y como sus colaboradores el ministerium petrinum, para ejercerlo según la voluntad de Cristo. El anuncio de la salvación no puede dejar de estar acompañado por un testimonio activo de caridad. (21-12-99) |