RetrocesoA&ONº 196/20-I-2000SumarioDesde la feContinuar

MUESTRARIO DE CRISTIANOS
El evangelista

Es de dominio público que los evangelistas son cuatro. Los oficiales, se entiente. Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Pero luego están los oficiosos, los apócrifos. Que son un montón. Y después los que ni siquiera han entrado en las citadas categorías. Lo cierto es que al evangelista le encantaría componer un evangelio, su propio evangelio sobre Jesús de Nazaret.

Parte el evangelista de un razonamiento la mar de atractivo. Según él, todo creyente en Jesús, todo el que se tenga por su discípulo tendría que intentar un evangelio. O algo por el estilo. Un homenaje al Maestro que tendría que ser, según cada cual, en prosa, verso, música, piedra, madera o en cualquier material posible. Se trataría de que hubiera tantos evangelios, tantos anuncios, como creyentes. No cabe duda de que la idea es excelente. Todos los cristianos convertidos, a su modo, en evangelistas.

Y en verdad que no anda tan descaminado el evangelista. Los evangelios, los de verdad, nacieron de la necesidad de contar sobre el Maestro, de transmitir su doctrina y sus hechos. Los otros, los apócrifos, trataron de llenar las lagunas que habían dejado los primeros. Pero unos y otros sintieron la necesidad de dar un testimonio. Así lo dicen claramente tanto Lucas Lc 1,1) como Juan (Jn 21,24). Está claro que cada cristiano, como propone el evangelista, podría intentar otro tanto.

Joaquín L. Ortega