RetrocesoA&ONº 196/20-I-2000SumarioDesde la feContinuar

NO ES VERDAD

Lo cierto es que no hacía falta —o, al menos, no debería hacerla— que el Tribunal Constitucional lo dijera, porque hay cosas de cajón, de puro sentido común, de elementalísima ética profesional, anteriores y superiores a cualquier pronunciamiento de cualquier tribunal. Pero es que, además, —se ve que la insensatez reinante lo exigía— el Tribunal Constitucional lo ha establecido: El criterio esencial para determinar la legitimidad de las intromisiones en la intimidad de las personas es la relevancia pública del hecho divulgado, es decir, que siendo éste verdadero, su comunicación a la opinión pública resulte justificada en función del interés público del asunto sobre el que se informa. Así lo recordaba hace unos días en ABC el catedrático de Derecho de la Información, don Luis Escobar de la Serna, a propósito de la, a todas luces, abusiva publicación en la portada de la mayoría de los periódicos españoles, menos ABC y El País, de la fotografía sobrecogedora del momento en el que el comisario don Jesús García sufrió, mientras declaraba en la Audiencia Nacional, un infarto fulminante que le causó la muerte en el acto. Algunos periódicos publicaban toda una secuencia de fotos, y algunos hasta editorializaban tratando de justificarlo, demostrando la verdad de que excusatio non petita, acusatio manifesta. Natural y lógicamente los familiares del comisario se han indignado, y con ellos, todos los profesionales de la comunicación verdaderamente responsables, y todos los lectores con sentido de la dignidad y del debido respeto al ser humano. Son cosas que ocurren cuando se pierde la brújula y se cree que todo vale, con tal de vender. ¿Alguien me puede explicar qué es lo que justifica, en función del interés público, la publicación de esa foto, o las correspondientes imágenes en televisión? ¿Ni siquiera la suprema intimidad de la muerte de un ser humano va a merecer respeto? Algunos llaman a eso, y a otros abusos intolerables de intromisión en la intimidad de las personas, periodismo. Hay quien incluso lo considera el mejor periodismo. No es verdad. Eso es todo menos periodismo, a no ser que se entienda por periodismo una deleznable compraventa de cosas.

El diario El Mundo ha publicado una encuesta entre cien españoles sobre si debe renunciar el Papa. Se podrían decir muchas cosas sobre el mero hecho en sí de la encuesta y sobre el hecho de que se hayan prestado a responder algunos de los cien españoles que han respondido. De todos modos, cualquier navegante con un mínimo de horas de vuelo hubiera sabido de antemano lo que iban a decir —y han dicho— todos y cada uno de los que han respondido, lo que demuestra el valor de ciertas encuestas.

Ver para creer es, por lo visto, un programa de Telemadrid que presenta Inés Ballester. Mundo Cristiano le ha preguntado: ¿No es un programa basado en el morbo? La luminosa y elocuentísima respuesta de la presentadora es ésta: Este espacio ha tenido muy buenos índices de audiencia. Pensar en un programa que puede interesar al público conjugando calidad y rentabilidad es algo a veces muy complicado. Este programa es un espacio exclusivamente para adultos. ¡Ahí queda eso! O sea, que como es complicado hacer un programa de calidad, pues se hace uno rentable. Lo de menos es la bazofia que vaya dentro, porque como es exclusivamente para adultos y además ha tenido muy buena audiencia…

 Gonzalo de Berceo