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Relevo en San Sebastián
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Pocas horas después de que nuestro número anterior de Alfa y Omega llegara a los quioscos, el pasado jueves, la Nunciatura Apostólica en España dio a conocer el siguiente comunicado: El Santo Padre ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de San Sebastián, que le ha presentado el Excmo. Monseñor José María Setién Alberro, en conformidad con el Canon 401 párrafo 2, del Código de Derecho Canónico, y ha nombrado obispo de la mencionada sede episcopal de San Sebastián al Excmo. Monseñor Juan María Uriarte Goiricelaya, en la actualidad, obispo de Zamora.
El párrafo 2 del Canon 401 del Código de Derecho Canónico dice: Se ruega encarecidamente al obispo diocesano que presente la renuncia de su oficio si por enfermedad u otra causa grave quedase disminuida su capacidad para desempeñarlo. Monseñor Setién, en una nota hecha pública ese mismo día, decía: A lo largo de estos 27 años pasados, he tratado de entregar plenamente mi vida al servicio de esta diócesis con la mirada puesta única y exclusivamente en el bien de la comunidad cristiana y, a la vez, del pueblo guipuzcoano. No ha sido otra la razón de presentar ahora mi renuncia, motivada por la misma única voluntad de asegurar el mayor bien para nuestra diócesis, desde una más amplia perspectiva de futuro, que tiene también en cuenta el real deterioro de mi salud personal. Monseñor Uriarte, en declaraciones a los periodistas, afirmaba que temperamentalmente, no me echo para atrás tan fácilmente y, desde la fe, tengo la seguridad de que Cristo me acompaña. Éstos son los hechos, la objetiva realidad, desbordados los días siguientes por un aluvión de especulaciones e interpretaciones, con muy poco sentido de serena eclesialidad. Falta mucha mesura y sobra mucha visceralidad al afirmar, por ejemplo, que monseñor Setién ha dejado de ser obispo. Se puede dejar de regir una diócesis, no se puede dejar de ser obispo. Lo cristiano es agradecer a Dios el exquisito tacto y la normalidad con que la Santa Sede ha procedido a este relevo en la tan probada diócesis de San Sebastián, y desear que la fe, la esperanza y la caridad se acrecienten; rezar por nuestros obispos; y hacer todo lo posible para que sea así, en aquella querida porción de nuestra Iglesia, bajo la guía del nuevo obispo, constituido en palabras del Concilio Vaticano II miembro del Cuerpo episcopal, que sucede al Colegio de los Apóstoles, junto con su cabeza, el Romano Pontífice. |
Unidad de los cristianosEn vísperas del Octavario de oración por la unión de los cristianos, los catorce máximos representantes de las diversas Iglesias ortodoxas de todo el mundo se han reunido, por vez primera, juntos en la Historia, en Jerusalén, la Ciudad Santa que escuchó aquellas palabras de Jesucristo: Que todos sean uno, para que el mundo crea. Esta reunión, de lo que la prensa mundial ha llamado la internacional ortodoxa, pone en evidencia la creciente nostalgia de la unidad perdida entre todos los cristianos: en Rusia y Grecia, en el Medio Oriente y en el lejano; pero también entre nosotros, aquí, en San Sebastián y en Madrid |