RetrocesoA&ONº 196/20-I-2000SumarioMundoContinuar
Interesante debate a distancia entre los cardenales Ratzinger y Eyt
El amor y la razón,
pilares del cristianismo

Dos mil años, ¿después de qué? Éste fue el provocador tema de un simposio organizado por la
Universidad de la Sorbona de París, en el que intervino, en noviembre pasado, el cardenal
Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación vaticana para la Doctrina de la Fe.
El encuentro pretendía reflexionar, en el templo del racionalismo, fundado por la
II República,
como explicó Le Monde, sobre la figura de Cristo y su enseñanza

En su intervención, Ratzinger se concentró en los desafíos que hoy día afronta el cristianismo en las nuevas sociedades relativistas. Según él, los problemas institucionales de la Iglesia no son la causa de la incomprensión que experimenta el cristianismo en la cultura actual.

A esta tesis le respondió, días más tarde, el también miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal Pierre Eyt, arzobispo de Burdeos, quien considera que estamos hablando de vida, de la vida del cristianismo, de testimonio, y que las instituciones también son vida y tienen un papel importante en el testimonio que ofrece la Iglesia al mundo.

Partiendo del postulado de que lo que hizo del cristianismo una religión mundial fue su síntesis entre razón, fe y vida, el cardenal Ratzinger concluyó afirmando que, para volver a dar un sentido a la noción de cristianismo como religión de verdad, es indispensable que el amor y la razón sean sus pilares fundamentales.

El cardenal Eyt, quien es también presidente de la Comisión doctrinal de la Conferencia Episcopal Francesa, respondió que no hay que subestimar los problemas institucionales, y mucho menos ignorarlos en nombre de la razón y de la fe. Los planteamientos contemporáneos no interrogan tanto a la racionalidad, a la teología cristiana, cuanto a eso que el cardenal Carlo María Martini llama los nudos disciplinares y doctrinales: el papel de los laicos en la vida de la Iglesia, el gobierno colegial, etc.

UNA RACIONALIDAD DISTINTA

Por otra parte, el cardenal Eyt subraya que nuestro tiempo está caracterizado por una evolución profunda que puede aportar algo nuevo y más claro, algo que se presenta como una «racionalidad» distinta a la de la Antigüedad y a la de la Edad Media.

Ratzinger respondió a las observaciones de Eyt en un artículo publicado por el diario parisino La Croix, en el que explicaba que no se puede negar que la fe cristiana, desde sus orígenes, no ha querido ser solamente una idea, sino que ha entrado en el mundo dotada de elementos institucionales: función apostólica, sucesión apostólica.

Ahora bien, según el cardenal bávaro, las decisiones institucionales del Magisterio no pueden ser fecundas si no están ligadas a un combate serio, convencido, por una nueva evidencia de las opciones fundamentales de la fe.

Por último, Ratzinger concluye diciendo que el cardenal Eyt llama la atención sobre el hecho de que la razón evoluciona y que no puede quedarse fija en una pretendida edad de oro. En eso estoy de acuerdo, sin reservas, con él.

Jesús Colina. Roma