RetrocesoA&ONº 197/27-I-2000SumarioDesde la feContinuar
La obra definitiva de Gonzalo Redondo
«La Historia es
la historia de la libertad»

Lo descubrí hace siete años. Entonces salió a la luz el estudio de Gonzalo Redondo sobre la Segunda República española, precedido de una larga introducción de 127 páginas de letra apretada, que al principio yo me salté para adentrarme en la narración de los hechos. Y me quedé perplejo, porque una y otra vez el autor se refería al tradicionalismo cultural como esquema explicativo de lo que allí se decía. Así es que volví sobre la introducción y descubrí en ella la aportación más innovadora de la historiografía que yo haya podido leer.

No exagero ni un poco. Desde que se publicaron esas páginas, que he leído y releído muchas veces, que he recomendado a tantas personas y, por supuesto, a todos mis alumnos de la Universidad, desde entonces he visto con claridad que el objetivo de la Historia no son las culturas, ni los Imperios, ni los Estados, ni las razas, ni las clases sociales... Desde entonces, tengo para mí que Gonzalo Redondo ha dado un giro copernicano al quehacer histórico al afirmar que la Historia es la historia de la libertad.

Esta frase que condensa el descubrimiento de Gonzalo Redondo, encierra en sí misma una riqueza de posibilidades incalculables para el historiador, que va a hacer cambiar muchas interpretaciones. Porque cuando se analiza el pasado para saber si ha avanzado o retrocedido la libertad, no hay tópico que se resista, y entonces se comprueba que la realidad es mucho más interesante que la ficción. Claro que para entender a Gonzalo Redondo hay que empezar por admitir que el hombre es libre y que el historiador también lo puede ser, aun en épocas como la nuestra, en la que han sentado sus reales tantos intelectuales orgánicos.

Y como botón una muestra, para ver por dónde apunta el historiador Redondo. En la introducción a la que me he referido, él mismo escribe: La Historia es el estudio y correspondiente comprensión de la libertad del hombre, pues el objeto propio de la Historia es el estudio de los actos humanos, y no hay acto humano sin libertad. Por todo esto, y por encima de todo esto, también la Historia se ocupa de los actos libres del Ser que es la misma libertad, de los actos de Dios, Señor de la Historia. Desde luego, que por su parte es toda una osadía y una auténtica provocación para que no le den ni un solo premio oficial en los próximos años. Y ni falta que hace, porque hay libros para un tiempo, que suelen ser los candidatos a los premios de la cultura oficial, y libros para el tiempo, que son los que en definitiva construyen la Historia y hacen avanzar de verdad la cultura.

Pues esto que sucedió hace siete años, la aparición de dos libros de Gonzalo Redondo sobre la República y la Guerra Civil, precedidos de la famosa introducción, era sólo el aperitivo para poder explicar la época de Franco, porque sin la Segunda Républica y la Guerra Civil no hay manera de entenderla. Y después de siete años, la editorial de la Universidad de Navarra (EUNSA) comienza a sacar a la luz el verdadero proyecto de este historiador, Política, Cultura y Sociedad en la España de Franco 1939-1975, del que se acaba de publicar el primero de los tomos con este título: La configuración del Estado español, nacional y católico (1939-1947). Nada menos que 1.143 páginas de gran formato, sólo para los seis primeros años del régimen, cuya continuación se anuncia para los próximos años.

El presente volumen se divide en dos partes. La primera analiza los fundamentos del Estado nuevo; es decir, los conceptos de la sociedad, el Estado y la persona sobre los que se quiere construir el régimen, y naturalmente se estudia también la ideología del general, en la que tan interesante es saber lo que fue, como lo que no quiso ser. La segunda parte de este grueso volumen, y la más amplia, se dedica al poder personal de Franco al servicio de la unidad nacional católica.

El libro, desde la primera página, está lleno de sorpresas, que más de uno ni se las espera, tanto en lo que se refiere a la crítica de libros ya escritos, como a la presentación de facetas desconocidas e insospechadas de muchos personajes. Me ha resultado imposible quedarme con la más sorprendente de todas, lo que sin duda habría puesto un tinte colorista a este comentario. Y en cuanto a lo del descubrimiento de novedades no es difícil entenderlo. Gonzalo Redondo lleva años reuniendo un fondo de archivos privados importantísimo de las figuras más destacadas de la época de Franco, que avalan cada una de sus afirmaciones. Sin duda, todo este fondo documental convierte al libro en una pieza historiográfica única y por lo tanto de incalculable valor. Pocas veces se verá de manera más descarnada, convertirse en libro el principio de que las cosas son como son, y no lo que a nosotros nos gustasen que hubieran sido.

Y para concluir, una duda me asalta. Si al final de estas líneas, algún lector me reprocha la falta de una orientación en mi crítica de si Gonzalo Redondo en este libro está a favor o en contra de Franco; insisto, si eso le sucediese a alguien, es sencillamente porque no he sabido explicarme bien. Situarse a favor o en contra de un personaje histórico queda fuera de las intenciones de quien escribe la historia con el esquema del tradicionalismo cultural. Y, aunque bien pudiera ocurrir que alguno de los que hemos aceptado este nuevo modo historiográfico de trabajar, no nos sepamos manejar todavía a la perfección con estos nuevos planteamientos y podamos cometer el fallo del a favor o en contra, en el caso que nos ocupa, no hay lugar para ninguna prevención. Al fin y al cabo, el autor de este libro es el mismo que hace siete años tuvo la genialidad, la valentía y el mérito de afirmar que la Historia es la historia de la libertad.

Javier Paredes