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Cáritas Diocesana, inmersa en las celebraciones del Año Jubilar, quiere vivir este tiempo desde su compromiso al servicio de los pobres. Así lo señala Pablo González, Delegado diocesano de Cáritas-Madrid quien, pese a prestar ese servicio hace poco más de un año, conoce ya al detalle todos los frentes en los que los voluntarios y trabajadores de Cáritasse mueven. Con él nos hemos entrevistado para conocer de primera mano los gestos con los que Cáritas-Madrid quiere hacer presente en su trabajo diario la gracia del Jubileo Cuál es esa nueva posibilidad que entronca directamente con el ser y con el quehacer de Cáritas, y que marca una novedad en la tradición de los Jubileos? En este Jubileo, para ganar la indulgencia plenaria, junto a las tres condiciones habituales (confesar, comulgar y rezar por el Papa), se establece una novedad: yendo a visitar por un tiempo conveniente a los hermanos necesitados o con dificultades (enfermos, encarcelados, ancianos solos, minusválidos ), como haciendo una peregrinación a Cristo presente en ellos. Quien peregrina hacia los hermanos necesitados para ofrecerles ayuda fraterna, guardando las condiciones normales sacramentales, recibe la perdonanza jubilar. Esta medida pastoral puede contribuir a identificarnos todavía más durante este Jubileo con el ser y la misión de la Iglesia, con el ser y el quehacer de Cáritas. El pasado 24 de diciembre, el cardenal Rouco Varela bendijo la primera piedra de una nueva residencia para mayores, de Cáritas-Madrid. ¿Qué relación existe entre este acto y el Año Jubilar? La elección del 24 de diciembre, víspera del inicio oficial del Año Jubilar, y la presencia del señor cardenal al frente del acto, responden a un mismo deseo: por una parte, destacar, mediante actuaciones concretas, el compromiso de la Iglesia diocesana en favor de los más necesitados; y, por otra parte, llamar la atención y sensibilizar a toda la comunidad diocesana de Madrid sobre la importancia de vivir plenamente este Año Jubilar haciendo realidad, mediante actuaciones concretas, nuestro compromiso cristiano. Con este mismo ánimo de ver a Cristo presente en nuestros hermanos más necesitados se emprenden y realizan todas las actuaciones de Cáritas. Y lo mismo ocurre con esa residencia, cuya construcción nos permitirá ofrecer 70 plazas a mayores asistidos, dando prioridad, de acuerdo con los criterios habituales de Cáritas, a aquellas personas que carecen de recursos económicos suficientes, o de cualquier tipo de apoyo familiar. |
| En las propuestas pastorales de nuestra Iglesia diocesana para este Año Jubilar, se concede una especial importancia a los gestos. ¿Qué signos concretos va a realizar Cáritas diocesana de Madrid con ocasión del Jubileo, a favor de los pobres?
En primer lugar, la construcción de una casa diocesana para los más pobres, para los que no tienen techo ni hogar, en la que se acoja a quienes viven en la calle, para ayudarlos a salir de ella. Hemos de cuidar la acogida y, descubriendo cómo viven, acompañarlos a reencontrarse consigo mismos recorriendo un proceso de inserción. Toda la comunidad diocesana debe sensibilizarse ante las necesidades y problemas de nuestros hermanos tirados en las aceras de nuestras calles, y poner los medios a nuestro alcance para que puedan vivir con dignidad, poniendo en marcha el Programa Sal de la calle que, junto al cobijo necesario para no estar tirados y muertos de frío, establece recursos psicológicos, así como planes de formación, capacitación laboral y búsqueda de empleo. Además, unidos a la Delegación diocesana de migraciones, vamos a tratar de atender y apoyar a los inmigrantes que vienen a vivir entre nosotros. En estos momentos es necesario proceder con discernimiento en esta materia tan delicada y compleja. Desde hace años, Cáritas diocesana trata de estar ceca de las personas con problemas de drogadicción y/o SIDA. Para ellos, la institución cuenta con un centro de día, una casa de acogida y varios pisos de inserción. También algunos sacerdotes de nuestra diócesis llevan años trabajando y viviendo con muchachos con problemas de drogas. La problemática de estos chavales está en un cambio constante y, tanto Cáritas como estos sacerdotes, tratan de dar respuesta a sus necesidades adaptándose a cada momento. En el curso pasado surge APOMAR (Apoyo a Poblados Marginales), que se hace presente en los poblados de las Vicarías IV, V y VI. Este año se amplía su actuación a la Vicaría VIII y se incrementa el número de proyectos: se interviene en la formación de adultos, alfabetización de mujeres, apoyo escolar, ocio y tiempo libre, proyectos de familia Además, APOMAR está en constante diálogo con la Administración para evitar desahucios y derribos injustos. Y, por último, Cáritas va a seguir apoyando la Campaña por la condonación de la deuda externa que, en colaboración con otras tres instituciones de Iglesia (Manos Unidas, Justicia y Paz y Confer), se puso en marcha hace ya dos años. Alfa y Omega |