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A lo largo de mi vida profesional me he encontrado con muchos que me han dicho: Para mí el matrimonio es algo muy difícil; alguien más desesperado, me ha llegado a decir: Para mí el matrimonio es un infierno. Una vez, un señor muy religioso dijo: Para mí el matrimonio es el sacramento de la alegría y, después, me precisó que había sufrido dificultades económicas hasta llegar a no tener más que 1.000 pesetas, y que uno de sus hijos pequeños era mongólico, pero que él había experimentado que el matrimonio era el sacramento de la alegría. Una amiga mía, abogada como yo, me dijo: Para mí el matrimonio es lo más importante que tengo entre manos. Si esto fuera así en todos los casos, ¡qué distintas serían las cosas!
El muchas ocasiones, el marido, y ahora también a veces la mujer, muy preocupado por conseguir ingresos para sacar a los suyos adelante, hace que el trabajo sea lo más importante de su día y... ¡va en perjuicio de la relación con su mujer!, y el amor que no se cuida se va enfriando. Volver a casa es asumir obligaciones: atender a los niños, trabajar en la casa... Hay que hacer del hogar algo agradable, con ratos entrañables, que hagan que valga la pena volver al hogar: estar los dos juntos y a solas, conversar, compartir, agradar... Yo a él le diría: Si no es por ellos, no vale la pena tanto esfuerzo, tanto trabajo, tanta brega... Y el que sea por ellos es darles lo que de verdad ellos están necesitando, que a veces puede ser el dinero que tú ganas con tanto esfuerzo; pero, otras veces, será tu tiempo y tu dedicación a ellos, aunque aportes menos dinero. La mujer puede volcarse en alguien tan natural como los hijos y descuidar la atención de su marido; poco a poco, se descuidan detalles que son totalmente necesarios para que el amor entre los dos esté vivo. Yo podría decir que para una esposa lo más importante no son los hijos, es el marido; y, para los dos, marido y mujer, lo más importante son los hijos. Si esto no se vive bien, habrá problemas... Es verdad que el ama de casa es la madre, no el padre, por regla general. Pero también me he encontrado el caso de una chica que, no hacía mucho, se había casado y que quería a su marido, pero me protestaba: ¿Yo, qué he ganado casándome? Antes, de soltera, cuando volvía del trabajo a mi casa, todo lo tenía hecho; y, ahora, sigo con el mismo trabajo y, cuando vuelvo a casa, todo está por hacer... Hay que ser razonable, hay que conseguir que el marido ayude desde el principio en las cosas de la casa. Y, si es conveniente, hay que buscarse una ayuda en el hogar, porque no se puede estar en dos sitios al mismo tiempo, si no hay efectos especiales a lo Spielberg. Me he encontrado con patologías del matrimonio. A una chica joven, guapa, casada, con varios hijos pequeños, su marido alcohólico le llegó a decir: Lo primero en mi vida no eres tú, es la botella. Esta mujer puede tener una causa para que su matrimonio se declare nulo por los Tribunales de la Iglesia. ¿Por qué? Porque, si cuando se casó él ya era alcohólico, el esposo puede haber prestado un consentimiento matrimonial nulo, porque era incapaz de asumir y cumplir las obligaciones esenciales del matrimonio. |
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Por eso yo diría: cásate, pero conociendo bien al otro; y, no te engañes si hay problemas importantes en el otro, o en la otra diciendo: El amor y el matrimonio lo curará; yo lo resolveré. Porque no es así, los problemas serios hay que arreglarlos antes de la boda.
El noviazgo es, sobre todo, para conocer muy bien al otro: es fundamental hablar a fondo de temas importantes de la vida, de la vida futura, de la vida presente y no tener miedo a conocer la vida pasada del otro. ¡No dar lugar a que luego vengan las sorpresas! EQUILIBRIO Y FIDELIDAD
No se sabe por qué, pero muchas veces la mujer casada tira más para su familia que el marido para la suya. Me refiero a los padres y hermanos de uno y otro. A veces ese tirar hacia... es ayudar más a sus propios padres que a sus suegros. Tengo experimentado que la mujer que, siendo abnegada, sabe ayudar a sus suegros cuando es necesario, después esa ayuda revierte en su propio beneficio, porque la imagen que tiene el marido de su mujer crece enormemente, y los une a los dos mucho más que antes. La mujer, que es intuitiva por naturaleza, debe descubrir esa necesidad de ayudar sin que haya que pedírselo... También he visto casos en los que el marido está muy pegado a la familia de su mujer porque ella ha tirado para ellos y falta equilibrio en las relaciones con los padres de uno y otra: más con los padres de ella que con los padres de él. Yo diría: ¡Busca el equilibrio en el trato, en los regalos, en la ayuda...! Si tú eres una sola carne con él, los parientes de él son, necesariamente, los tuyos. No lo olvides! Recuerdo a un compañero de trabajo que decía: Si se te casa una hija, has ganado un hijo; si se te casa un hijo, has perdido al hijo. Si esto es así, he encontrado casos en los que luego se paga, porque el matrimonio no va tan bien como debería ir... También en mi despacho profesional he tenido el caso contrario: el marido que no ve ni decide si no es por los ojos y la voz de su madre. Siempre han sido casos de una madre superprotectora que ha impedido el desarrollo adecuado de la personalidad del hijo. Han sido casos, de tal inmadurez en el hijo, que el matrimonio se ha declarado nulo, ya por falta de discreción de juicio acerca de los derechos esenciales del matrimonio, ya por incapacidad para asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica en el esposo. Antes de la sentencia del Tribunal, se ha pasado por una prueba pericial psiquiátrica que ha hecho un dictamen claro sobre el trastorno de personalidad del marido. Hay que guardar la afectividad y la fidelidad.Yo le diría a ella: Acompaña a tu marido, siempre que puedas, a los viajes, a las cenas. Hay que no dar lugar a lo que no debe entrar. Hay que cortar cuando, al principio, se puede cortar. Te recuerdo: Tu matrimonio es lo más importante que tienes entre manos. ¿Qué es el matrimonio? Un vínculo. Una vez que nace ese vínculo es ya para siempre, hasta que la muerte nos separe. Ese vínculo, para que no sea una atadura insostenible y que ahoga, tiene que estar fundado en el amor. Y el amor exige cuidarlo, cultivarlo, defenderlo, aumentarlo día a día con un esfuerzo de cada uno, que nadie puede hacer por otro. Rosa Corazón Corazón |