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Han surgido algunas ambigüedades entre corrientes teológicas que consideran el diálogo interreligioso como una justificación del sincretismo. En los últimos años en algunos ambientes eclesiales ha surgido una mentalidad que tiende a relativizar la revelación de Cristo y su mediación única y universal de cara a la salvación. Para poner remedio a esta mentalidad es necesario reafirmar el carácter definitivo y completo de la revelación de Cristo. Por tanto, es contraria a la fe de la Iglesia la tesis sobre el carácter limitado de la revelación de Cristo, que encontraría un complemento en las otras religiones. Según esta teoría, la verdad sobre Dios no podría ser percibida y manifestada en su globalidad y por completo por ninguna religión histórica, ni por el cristianismo, ni por el mismo Jesucristo. Si se es coherente, no se puede aceptar a Cristo y rechazar la Iglesia que Él fundo. Por eso yerra quien considera a la Iglesia como una vía de salvación al igual que las otras religiones. Por tanto, se debe excluir un relativismo religioso que lleva a considerar que una religión equivalga a otra. Los no cristianos pueden alcanzar la vida eterna bajo el influjo de la gracia, si buscan a Dios con corazón sincero. Pero, en su sincera búsqueda de la verdad de Dios, están ordenados de hecho a Cristo y a su Cuerpo, la Iglesia. De todos modos, se encuentran en una situación deficitaria, si se compara con la de quienes, en la Iglesia, tienen la plenitud de los medios de salvación. (28-I-2000) |