RetrocesoA&ONº 199/10-II-2000SumarioMundoContinuar
Desde Austria, vigialantes
El cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, ha mostrado su preocupación por la división de los austriacos tras las amenazas de aislamiento político y diplomático por parte de la Unión Europea, EE UU e Israel, debidas a la formación de Gobierno entre populares y liberales. Algunas expresiones han causado mucho daño a Austria y a su prestigio en el mundo, dijo. El cardenal pidió a la comunidad internacional que no se aliente la división. Siempre es bueno hablar con los otros, los Estados de la UE deberían esforzarse por el diálogo. Y añadió: es necesario un diálogo intenso para conservar la confianza que durante años ha reinado entre Austria y sus vecinos. El cardenal defendió una postura de vigilancia respecto al cumplimiento de la democracia y de los derechos humanos, y esperar a juzgar al gobierno de acuerdo a su programa. Es decir, ver primero lo que se hace en concreto, y si es necesario alzar la voz sobre cualquier situación que muestre algún peligro. La Iglesia, afirmó, observará especialmente lo que pueda afectar a los más débiles de la comunidad.

El cardenal ve necesario tomar en serio las preocupaciones de nuestros vecinos, cuyas reacciones son comprensibles en el plano psicológico. Por otra parte, quiero subrayar la legalidad de la siutuación actual y la lealtad europeísta de Austria. Espero que nuestros compañeros no nos empujen ahora en dirección opuesta. En la carta de la Acción Católica austríaca dirigida a los embajadores de los países de la UE en Austria, se pide tomar distancias frente a las sanciones, ya que se teme un efecto anti-Unión Europea.