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El coro estaba situado en algunos tramos de la nave central, cerca del altar mayor, y estaba formado por la sillería y el leedoiro, la tribuna desde la que se proclamaban las lecturas litúrgicas. La ornamentación estaba realizada en grabado y escultura sobre piedra, con motivos zoomórficos y mitológicos, y figuras sedentes de profetas y otros personajes del Antiguo Testamento. La puerta del trascoro estaba decorada con una epifanía, en la que destaca el relieve con los caballos de los magos. Los adornos que coronaban los muros del coro estaban inspirados en las descripciones bíblicas de la Jerusalén celeste.Este Coro, construido por el Maestro Mateo, formaba parte del proyecto de reconstrucción del antiguo y ruinoso templo prerrománico, que fue sustituido en el siglo XII por la gradiosa catedral compostelana que ha llegado a nuestros días. El coro del que hablamos fue derribado en 1603 y sustituido por uno barroco. Las piezas fueron utilizadas en la construcción, y sólo algunas figuras se utilizaron en la Puerta Santa. La recuperación de las piezas ha constituido una labor minuciosa y difícil: algunas se encontraron en las excavaciones realizadas en 1978 en la escalinata del Obradoiro y en la Bucheria, otras se conservaban en museos, y otras en parroquias, e incluso en cruceiros. La Fundación Pedro Barrié de la Maza ha ejercido una labor de mecenazgo para evitar que se perdieran las piezas, que habían permanecido en un lamentable estado de abandono. La labor de recolección e identificación de las piezas, así como de modelado de las sustituciones y reconstrucción de la estructura del Coro, ha costado más de una década, y se llevó a cabo con la colaboración de arquitectos y diversos especialistas. Durante estos años, las recomposiciones de algunos fragmentos, como sitiales y frisos, han viajado por distintas exposiciones europeas y americanas. La reconstrucción total del Coro puede admirarse, desde el año pasado, en el Museo catedralicio de Santiago. Inma Álvarez |