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El obispo de Almería, monseñor Rosendo Álvarez, señaló a este semanario que la Iglesia, desde el principio, ha atendido a los inmigrantes en los centros de las parroquias. Las Cáritas parroquiales les han ayudado desde las necesidades más básicas: alimento, ropa, higiene personal, hasta en la tramitación de sus documentos. Hay más de treinta escuelas parroquiales en las que se les ofrece una escolarización básica, con la enseñanza del español. La Iglesia ha cumplido, y seguirá cumpliendo, con su deber de humanidad.
Respecto a la labor reconciliadora de los sacerdotes, el obispo de Almería insistió en que las predicaciones han llamado, desde el primer día de los conflictos, a la concordia. Los fieles cristianos quieren una convivencia pacífica, quieren vivir en paz, abriendo sus puertas y extendiendo sus manos a todos los hombres. La mayoría de nuestras gentes son pacíficas. No es muy correcta la imagen que se ha dado en los medios de comunicación. Nuestro pueblo es un pueblo muy acogedor y pacífico. La Dirección de Cáritas Española manifestó, en un comunicado hecho público, su total repulsa: La pérdida de unas vidas es irrecuperable y el desgarro de las familias que la han sufrido no llegaremos a comprenderlo. Más adelante, la nota declara que todos los problemas que recaen sobre los empresarios y los trabajodres españoles en los campos de trabajo de cultivo bajo plástico se prolongan y se agudizan en el caso de los inmigrantes, ya que, pese a que realmente están creando riqueza en la región, siguen con frecuencia indocumentados, hacinados en sus alojamientos y abocados por las circunstancias permanentes a un clima de marginación y rechazo. J. F. S. |