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Ante la regularización comercial en España de la píldora abortiva, queremos llamar de nuevo la atención sobre la gravísima transgresión moral que su uso significa. El recurso a un fármaco abortivo, como la píldora RU-486, es tan inmoral como el recurso al aborto por medios quirúrgicos (...) El crimen no se perpetra con arma blanca, pero sí por medio de una química letal (Declaración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española El aborto con píldora también es un crimen, 17 de junio de 1998).
Al mismo tiempo, denunciamos también una vez más el hecho de que nuestras autoridades sanitarias abdiquen de su deber de velar por la vida y la salud de todos, permitiendo por este medio la eliminación de vidas humanas inocentes. Esta connivencia de la autoridad con un desorden moral tan grave es legalmente posible porque la actual legislación sobre el aborto lo permite, una legislación que es gravemente injusta que debe ser abolida. Es necesario trabajar sin descanso y por todos los medios lícitos a nuestro alcance por esta noble causa abolicionista. Invitamos de nuevo a todos a ayudar en sus posibles dificultades a la madre tentada de abortar por el método que sea. No hay que abandonarla a su suerte poniendo un arma mortífera en sus manos. La responsabilidad es aquí también del padre, de la sociedad, del Estado y de la Iglesia (Declaración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española Con la píldora también se mata, 21 de octubre de 1998). La píldora abortiva no es, por lo demás, un fármaco inocuo, sino que comporta riesgos graves para la mujer. Rogamos, finalmente, a Dios que nos ayude a todos a respetar y a promover, en todas las circunstancias, el inmenso don de cada vida humana. |