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La participación ha sido superior a la que podíamos esperar; se han inscrito al Congreso más de 500 personas. Esto significa que las grandes cuestiones de la vida de la Iglesia y del hombre, como las que plantea la encíclica Fides et ratio (FR 6), suscitan una gran expectativa. De los asistentes la mayoría era, lógicamente, de Madrid, pero han venido personas de distintas partes de España, y también de Alemania, Polonia, Méjico, Italia, USA... La participación ha sido muy alta y, a juzgar por los debates, se han seguido las ponencias con mucho interés. Creo que, efectivamente, se ha cumplido el objetivo de favorecer la comunión y el diálogo eclesial a partir de una propuesta clara.La intervención del cardenal Ratzinger refleja muy bien el interés por estas cuestiones aparentemente poco actuales, pero en realidad decisivas para la vida de la persona y la sociedad. Su presencia en Madrid y sus palabras son para nosotros un motivo de profundo agradecimiento. En cuanto a las ponencias, ha habido una gran coincidencia en resaltar la estima profunda de la razón para una fe que sea completa, acorde con la tradición católica. La búsqueda del sentido de la vida y de la verdad, típica de la razón del hombre, encuentra su aliado mejor en una fe plenamente vivida (FR 56). Para ello es necesario rescatar a la razón de las estrecheces de una cierta concepción propia de la modernidad y mostrar su pluriformidad en cuanto razón humana (FR 30 y 86 y ss.) Por eso es imprescindible una tarea crítica en la que, a la vez, la teología debe abrirse más a las contribuciones mejores de la filosofía clásica y contemporánea (FR 83-85 y 95). El conocimiento, se nos ha dicho estos días, tiene una constitutiva dimensión relacional e histórica; de ahí que se pueda mostrar razonablemente que la forma eclesial del seguimiento de Jesucristo da plenitud a una antropología que reconoce la verdad fiándose del otro (FR 31-33). El Congreso estimula a la Facultad de Teología San Dámaso para seguir trabajando, día a día, en la docencia y la investigación, favoreciendo sin duda seminarios de profesores y simposios sobre temas de actualidad teológica y cultural. Quizá un Congreso de las dimensiones de éste se pueda organizar dejando algo más de tiempo, en torno a alguna otra gran cuestión de interés tan amplio como era la encíclica Fides et ratio y los problemas que aborda. Para nuestra Facultad ha sido un momento muy importante para madurar como institución eclesial y universitaria. Javier Prades |