RetrocesoA&ONº 201/24-II-2000SumarioDesde la feContinuar

Punto de vista
Bienaventurados

Desde la cordillera de los Andes éstas podrían ser anotaciones apócrifas a un Sermón de la Montaña.

Bienaventurados los pobres de espíritu.

¿A los salvadoreños expulsados de sus tierras porque el añil que cultivaban ya no tenía en el mercado cotización; a los ecuatorianos que sueñan con la erupción del sucre, como si fuera otro amenazante Pichincha; a los colombianos desplazados; a los indonesios amontonados en inmundos refugios, porque no protestaron, les alcanzará también a ellos ésta bienaventuranza?

¿Serán bienaventurados los que se rebelan y gritan no más, ya está bien, basta?

¿Serán bienaventurados los indefensos frente a la codicia de los prestamistas o las diversas formas de apropiación indebida de las tierras, de la que son sus víctimas?

Bienaventurados los mansos.

¿Serán bienaventurados los que se callan, los que responden con mansedumbre ante la ira; los que se conforman, porque qué otra cosa podrían hacer, ante la incautación de sus tierras por los grandes terratenientes, o por la explotación ilícita de su trabajo, o por la especulación de las Multinacionales?

¿Serán bienaventuradas las mujeres que no tienen más remedio que vender su cuerpo para dar de comer a sus hijos?

¿Serán bienaventurados los brasileños que se llaman excluidos cuando lo que ellos buscan no es otra cosa que un puesto de trabajo, si lo que reivindican no es más que el derecho a supervivir?

Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados.

¿Serán bienaventurados los que huyen a marchas forzadas de la persecución o de la violencia, llorando?

¿Serán bienaventurados los oprimidos por la deuda externa, el hambre y la sed de justicia?

Pero ha llegado a ellos alguien, anónimo, que les ha dicho simplemente: Estoy contigo. Vengo a tu lado para ayudarte porque tu también eres sal de la tierra y luz del mundo por el mero hecho de ser hombre. Una fe nueva está naciendo. Vamos a crear escuelas para tus hijos, farmacias para tus dolencias, empresas para que puedas vivir con tu familia. También yo soy uno de los tuyos. También una parte de la tierra es tuya. «La tierra ha sido dada para todo el mundo y no sólo para los ricos. Hagamos del mundo la tierra de todos», decía Pablo VI en la encíclica Populorum progressio.

Lo ha escrito un poeta ecuatoriano, Carrera Andrade: Felices, es decir, bienaventurados las razas de la humildad y el orgullo, del sol y de la luna, del volcán y del lago, del rayo y del cereal.

Y yo me pregunto: ¿Serán felices estas razas cuando el treinta y siete por ciento de su población viven con menos de trescientas pesetas diarias?

Un amigo, comentando con razón la oferta general del egoísmo, la indiferencia ambiente y el optimismo frívolo y el bla, bla, bla del voluntarismo irracional, exclama: Pero ¿de qué estamos hablando?

Juan Carlos Villacorta

Familia unida y pagana

Con ese don de la oportunidad que caracteriza a la derecha moderna, la consejera de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, Pilar Martín López, aprovechó la invitación que le cursó el reciente Congreso de Familias Numerosas, para volver a referirse a los distintos tipos de familia existentes. Menos mal que no habló de los 300 tipos de familia, incluidas las zoológicas, a las que gustan referirse las muy liberales directivas del Instituto de la Mujer (asimismo derecha moderna). Otro de los invitados, el Presidente del Congreso de los Diputados, en este caso derecha moderna y además jurídica y europea, habló de los diferentes matrimonios. A fin de cuentas, hay dos tipos de matrimonio: el civil y el canónico, o sea que son dos, o sea que es plural, o sea, que se puede hablar de los diferentes tipos de matrimonios. El Vicepresidente Rato fue mucho más práctico. Les dijo a las familias numerosas que su Gobierno era el que había aumentado las prestaciones por hijo a cargo. No especificó que el subidón consistía en pasar de 3.000 a 4.000 pesetas mes, pero lo que importa es la calidad, no la cantidad. Los presentes se sintieron muy reconfortados. Representantes del PSOE e Izquierda Unida no había ninguno. No porque no se les hubiera invitado, sino porque a la izquierda plural una pareja que se atreva a tener más de dos hijos es sospechosa de fascismo, cuando menos de irresponsabilidad manifiesta. La izquierda española considera que el mero concepto de familia es de derechas, mientras la derecha española, perdón: el centro reformista, tiene claro que los niños no votan hasta que cumplen los 18, mientras que los mayores de 65 años son los que deciden las elecciones (en este punto coincide con la izquierda).

Eso sí, cuando vienen mal dadas, izquierdas , derechas y mediopensionistas, se acogen a la familia más tradicional, rancia y apolillada, ésa que se enraiza en el compromiso y la fidelidad, para que atienda a los hijos que no encuentran trabajo, a los ancianos que ya no pueden trabajar y para que, trabajando, soporten la sanidad, la educación, y la libertad de los no comprometidos. Los progresistas necesitan de la gente vulgar para seguir donde están: en la vanguardia del mundo mundial.

Eulogio López