RetrocesoA&ONº 220/6-VII-2000SumarioDesde la feContinuar

Libros
AMOR FECUNDO

Escribió san Juan de la Cruz, que tantas cosas bellas decía, refiriéndose a que debemos aceptar con fe viva lo que la Iglesia nos enseña, que nos contentemos con saber los misterios y verdades con la sencillez y la verdad que nos los propone la Iglesia. Que esto basta para inflamar mucho la voluntad, sin meternos en profundidades y en curiosidades. Puede parecer que monseñor Elías Yanes no haya hecho mucho caso a san Juan de la Cruz, en este consejo, cuando nos entrega un estupendo libro, editado por la BAC, en su colección de Estudios y ensayos, y que tiene como título En el Espíritu y la Verdad. Espiritualidad trinitaria. Y digo que puede parecer, porque estas páginas de profunda y certera teología trinitaria, de sabiduría de Trinidad vivida y encarnada, dejan, al final, un regusto de esperanza cristiana difícilmente comparable.

Tiene este texto muchas posibilidades. Una de ellas ha sido intuida claramente por el autor: su capacidad pedagógica. No en vano introduce, en el epílogo, un sencillo esquema metodológico para las reflexiones en grupo, para el banquete común del misterio fundante de nuestra fe, de la realidad con más capacidad de interpelación de nuestra vida cristiana. Monseñor Elías Yanes nos demuestra que Kant no tenía razón cuando escribió, en 1798, que la doctrina de la Trinidad es, en el aspecto práctico, del todo inútil. Si olvidamos que Dios es Amor, y que su amor es fecundo; si olvidamos la naturaleza relacional, el proceso de generación de vida que se da en la comunión, habremos perdido la memoria de lo propio, de lo nuestro, de lo que nos diferencia para igualarnos. Incluso, en la doctrina teórica y práctica de nuestra vida cristiana, si nos olvidamos de la Trinidad, estaremos hurtando el fundamento al misterio de Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre. Pero las sorpresas no terminan aquí. La lucidez del capítulo dedicado al diálogo en la Iglesia no es sólo una consecuencia práctica de lo anteriormente escrito. La lógica, el juego en la antrolopología contemporánea, que nos propone monseñor Elías Yanes merece ser tenido muy en cuenta, tanto para la actualización de los conocimientos teológicos como para la propia vida espiritual. Este libro es un fruto maduro de una vida dedicada a servir a la Iglesia.

FILOSOFIA PERENNE

Podríamos imponernos la penitencia, que no lo es, en el debate público sobre las Humanidades, de leer previamente algunos textos clave, en el sentido etimológico de la palabra, y así sentir la vergüenza de la carencia de las raíces de nuestras acciones. Si algo se puede decir del libro Fundamentos de Filosofía, de Antonio Millán-Puelles, que ahora reedita Rialp, en su Biblioteca del cincuentenario, es que es un texto clásico de filosofía que ha marcado a generaciones de profesores de esta disciplina. Muchos aprendimos a dar los primeros pasos por las ramas del saber integrado, admirándonos de la capacidad de síntesis, de la perfección formal y de la responsabilidad pedagógica qu el profesor Millán-Puelles presenta en esta obra. Entrar de la mano de Platón, de Aristóteles, de santo Tomás, de Fabro en los vericuetos del saber no significa más que firmar un seguro de vida y de razón. El Estagirita escribió un día que es indigno del hombre no buscar una ciencia a la que pueda aspirar. Y, añadió, a pesar de no ser más que hombres, no debemos limitarnos, como algunos pretenden, a los conocimientos y sentimientos exclusivamente humanos, ni reducirnos, porque seamos mortales, a una condición mortal; es menester, por el contrario, que, en lo que depende de nosotros, superemos los límites de nuestra condición mortal y nos esforcemos por vivir conforme a lo mejor que en nosotros existe.

Esta guía de sabiduría del hombre, que es humana y divina al mismo tiempo, arranca desde la lógica para con cluir en la ética. Un completo proceso que responde a un sistema de pensamiento que, para muchos de los intelectuales orgánicos de nuestros medios, presentará olores y sabores caducos. Nada de eso. La mirada a la realidad siempre es nueva, como viejo y nuevo es el hombre, y el mundo que le rodea.

José Francisco Serrano