RetrocesoA&ONº 220/6-VII-2000SumarioIglesia en MadridContinuar
Plan Pastoral para el curso 2000-2001
Para transmitir la fe
En el Plan Pastoral del curso 2000-2001, titulado La transmisión de la fe: ésta es nuestra fe, ésta es la fe de la Iglesia, el cardenal arzobispo de Madrid propone a todos los fieles anunciar explícita y gozosamente, con nuevo vigor, a Jesucristo, Señor de la vida y de la Historia; a proclamar la fe que nos salva.

Este Plan, previo a la celebración del próximo Sínodo diocesano, habrá de ser acogido como una gracia de Dios para que la Iglesia en Madrid sea cada vez más fiel a su Señor, y más capaz de anunciar más honda y eficazmente a Jesucristo a todos los madrileños, especialmente a los más necesitados de los dones del Evangelio de la salvación.

CONTINUIDAD


Se trata de un Plan en consonancia y continuación con los anteriores, manteniendo y desarrollando tanto la intención como la orientación preferentemente evangelizadoras. Tras una introducción acerca del momento actual, este Plan ofrece el objetivo general: la tranmisión de la fe, con los diversos aspectos para su aplicación.

En su primera parte, el Plan recoge diversas orientaciones pastorales que han tratado de promover el paso, de una fe fortalecida, a una fe transmitida, como son el mismo Plan Pastoral para la archidiócesis de Madrid 1996-1999, y La acogida y acompañamiento de los alejados que se acercan a la Iglesia con motivo de los sacramentos, de 1997, así como iniciativas concretas realizadas en estos años al amparo de estas orientaciones, como las misiones populares en las parroquias, las universidades y los hospitales, las acciones pastorales conjuntas entre parroquias, colegios y comunidades religiosas, y las orientaciones y realizaciones en el campo de la catequesis, de la acción social y caritativa, haciendo un especial hincapié en la presencia de los católicos en la vida pública.

Uno de los temas más importantes del Plan aparece en esta primera parte a partir de un análisis del fenómeno de la increencia, y de su influencia tanto en la sociedad como en la propia comunidad eclesial. Se advierte, por ejemplo, que muchos ya no niegan a Dios, sino que lo consideran una mera proposición virtual. Pero también se afronta la urgencia de la nueva evangelización desde el análisis crítico de algunas formas inadecuadas de la transmisión de la fe, como son la influencia de un humanismo concebido de forma puramente inmanentista, que se adueña de nuestra cultura; la desafección hacia la Iglesia cuando se contempla como mera institución, privada de su misterio; la presentación de posiciones parciales y contrapuestas de la renovación eclesial, o la desconfianza y el desánimo ante el apasionante reto evangelizador.

ORIENTACIONES


En la segunda parte, ofrece el Plan algunas orientaciones teológico-pastorales claves para esta transmisión de la fe, como misión de la Iglesia dirigida totalmente a dar a conocer a Jesucristo, que integra todos los datos de la revelación, en la que interviene el Espíritu Santo, y que requiere de la guía del ministerio apostólico.

La tercera parte desarrolla los principios básicos de actuación pastoral: la transmisión de la fe busca la adhesión plena a Jesucristo; es un acto de la tradición viva de la Iglesia; se ofrece de modo sencillo e íntegro con el lenguaje propio de la fe; implica la formación y celebración sacramental; y comporta un aprendizaje integral de toda la vida cristiana.

La cuarta parte aborda el tema de las personas —el obispo, el presbítero, el consagrado, el laico (especialmente los padres, los catequistas, y los profesores de Religión)—, como de los lugares —la familia, la parroquia, la escuela, la clase de Religión, las escuelas de formación y las asociaciones y movimientos—, para la transmisión de la fe.

La quinta parte plantea cuáles pueden ser las acciones pastorales para el próximo curso: la celebración de algunos encuentros diocesanos, el inicio de elaboración de un directorio diocesano para la iniciación cristiana, y de un proyecto diocesano de formación para las escuelas diocesanas, la promoción del catecumenado de adultos, y la promoción de nuevas vocaciones de catequistas.

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