RetrocesoA&ONº 220/6-VII-2000SumarioMundoContinuar
Presentado el libro del cardenal Casaroli
El martirio de la paciencia
Mijaíl Gorbachov, Romano Prodi, Lamberto Dini y el cardenal Angelo Sodano han presentado las Memorias del ex Secretario de Estado de Juan Pablo II y gran diplomático de la Santa Sede
Stalin nunca lo hubiera podido creer: su último sucesor en la presidencia de la Unión Soviética presentó en el Vaticano las memorias del Secretario de Estado de la Santa Sede, que durante los años ochenta se convirtió en uno de esos personajes que dieron una contribución decisiva a ese empujón que sirvió para abatir el muro de Berlín.

Era el pasado 27 de junio. Joaquín Navarro-Valls, director de la Oficina vaticana de Información, se encontraba rodeado, en una abarrotada Sala de Prensa, por Mijaíl Gorbachov, por Romano Prodi, Presidente de la Comisión Europea, por el cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado de la Santa Sede, por Lamberto Dini, ex Primer Ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Italia, y por el cardenal Achille Silvestrini, Prefecto de la Congregación vaticana para las Iglesias Orientales y brazo derecho durante años del cardenal Agostino Casaroli, el auténtico protagonista de ese día, de quien se presentaban sus memorias póstumas. El título del libro era significativo: El martirio de la paciencia. La Santa Sede y los países comunistas (1963-1989) (Enaudi). Trescientas treinta páginas, que, por el momento, sólo aparecen en italiano, en las que Casaroli, fallecido el 9 de junio de 1998, recuerda en primera persona sus trabajosos contactos con los líderes de los países comunistas de Europa del Este y con los mártires de la Iglesia católica en aquellas tierras.

Gorbachov comenzó recordando sus encuentros personales y agradables con Casaroli, al que definió como una gran personalidad no sólo de la Iglesia católica, sino del mundo entero. En particular, evocó aquel momento en el que, en 1988, Casaroli le llevó, en nombre de Juan Pablo II, un mensaje personal: entonces comenzó una serie de grandes cambios. El purpurado italiano desempeñó, de ese modo, un papel clave en el diálogo que se instauró entre la Unión Soviética y Occidente. No podemos volver atrás —dijo Gorbachov— después de los pasos que dio Casaroli hacia una nueva Europa.

Por un paso atrás, el ex inquilino del Kremlin se refería a los años que precedieron a la caída del muro. Desde su observatorio privilegiado, Romano Prodi exteriorizó la misma preocupación: Tengo terror ante la posibilidad de que se construya un nuevo muro de Berlín: ricos por una parte y pobres por la otra. Etnias y naciones, unas contra otras. Ante este escenario, que en algunos países de Europa ha dejado ríos de sangre (basta pensar en la antigua Yugoslavia), el camino que hay que recorrer está claro: Un proceso de unidad europea en el que tienen que armonizarse dos objetivos: la rapidez de la ampliación y la calidad de la integración. En el caso de los Balcanes, por ejemplo, no se puede pensar en una solución a largo plazo sin una relación cercana con Europa.

En este proceso de construcción de la nueva Europa, los presentes, y particularmente Lamberto Dini, constataron la actualidad del "método Casaroli", es decir, diálogo, diálogo, diálogo, que no se rinde incluso en negociaciones consideradas imposibles (martirio de la paciencia). Un método, añadió Dini, que no es un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar la estabilidad y la paz.

En este sentido, el cardenal Angelo Sodano, quien le sucedió como Secretario de Estado de Juan Pablo II, citó uno de los capítulos del libro: Negociaciones imposibles: Checoslovaquia, en donde se puede ver cómo la paciencia de Casaroli fue sometida a fuego lento por los representantes checoslovacos. Sin embargo, cuando se encontraba frente a los burócratas comunistas —dijo Sodano—, el diplomático vaticano no perdía de vista la gran pasión de su vida: ayudar a los católicos que vivían bajo los regímenes del Este. Es más —añadió el actual brazo derecho del Papa en la guía de la Santa Sede—, la página de historia escrita por Casaroli demuestra que el método evangélico de ofrecer la otra mejilla es también un método políticamente correcto.

El martirio de la paciencia es un título que expresa bien el espíritu que animaba al cardenal Casaroli, afirmó el cardenal Angelo Sodano. En algunos casos, la paciencia es un auténtico martirio. Es la aceptación de la prueba con el espíritu de los fuertes... Los veinticinco años de trabajo silencioso y paciente del cardenal Casaroli son un ejemplo de esta actitud interior.

Después de recordar algunos episodios de la vida de este hombre, que en un primer momento fue el agente 007 de la Santa Sede en la Europa comunista, el cardenal Sodano concluyó asegurando que su nombre quedará ligado para siempre a la ajetreada historia de este siglo y a la actividad incansable de la Santa Sede al servicio de la libertad del hombre.

Jesús Colina. Roma