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Es necesario crear una organización europea encargada de asignar las etiquetas que den garantías del respeto de las normas éticas y de los derechos fundamentales en los proyectos de investigación y en los productos biológicos. Ésta es la propuesta que se presentó en el Europarlamento de Estrasburgo al día siguiente de que se anunciaran los avances en la codificación del genoma humano.
Para comprender mejor la situación, Radio Vaticano ha entrevistado al obispo Elio Sgreccia, Vicepresidente de la Academia Pontificia para la Vida, y director del Instituto de Bioética de la Universidad del Sagrado Corazón, de Roma. Según monseñor Sgreccia, el anuncio del gran avance que se ha dado en la codificación del mapa genético humano constituye un paso comparable al descubrimiento de un continente o al de los vuelos espaciales. Ahora hay que desear que el primer objetivo de la utilización de estos descubrimientos sea el de la prevención de las causas que determinan las enfermedades hereditarias, y después, garantizar un mejor conocimiento de los mecanismos que determinan la formación de tumores. Obviamente, también se da el riesgo y por tanto es necesario hacer un llamamiento a la responsabilidad de que las conquistas realizadas sean utilizadas para promover el eugenismo, es decir, para determinar la selección de individuos sanos y enfermos, o para establecer una especie de valor de la existencia humana en virtud de las características genéticas. |
| Se trataría de una especie de dictadura sumamente peligrosa que, además, contaría con toda la información de nuestra constitución genética. Saber es poder; y, por tanto, conocer nuestras características quiere decir, en cierto sentido, apoderarse de cada uno de nosotros confirma monseñor Sgreccia. Hay que desear que, además de la Declaración universal sobre el genoma humano de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), se promulguen leyes que establezcan las fronteras dentro de las cuales debe utilizarse un descubrimiento de este tipo.
Tras el anuncio del avance en la codificación del genoma, alguien ha afirmado se le preguntó a monseñor Sgreccia que ya no queda nada más por decir sobre el hombre y sobre su presencia en el mundo. Todo lo contrario responde. La ciencia biológica describe, no explica la última causa del origen de la vida, del origen de la realidad y, sobre todo, de esta maravillosa estructura, que sólo puede ser el fruto de una causalidad inteligente. Así como en el salmo decimos: "Los cielos narran la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos", también en este caso, y con más razón, podemos ver la grandeza de Dios en el orden y la belleza de esta estructura que desciframos en nuestras células. Se trata de explicar qué es la persona y si la materia puede explicar la inteligencia y el espíritu, o si, por el contrario, es el espíritu humano quien rige la vida del individuo. La antropología, la filosofía de la ciencia, la metafísica se ven más estimuladas que nunca por este descubrimiento. Avvenire-Alfa y Omega |