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El dolor de toda España

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Cataluña, Soria y Burgos, de manera muy especial porque eran los puntos de origen y de destino de las víctimas, y el lugar del terrible accidente, pero, en realidad, toda España está de luto: 28 personas, la mayoría de ellos adolescentes llenos de ilusiones y de vida, perecieron trágicamente en la carretera, cuando un camión, cuyo conductor, que sufrió al parecer los efectos del cansancio, invadió el carril contrario y chocó frontalmente con un autobús a la altura del municipio soriano de Golmayo. Un emocionante aluvión de solidaridad y de condolencia ha sacudido a todo el país. Ha sido admirable y ejemplar la reacción de los habitantes de Soria, que abatidos por la tragedia, espontáneamente, se acercaron al hospital para donar sangre y ofrecieron sus casas para acoger a padres, familiares y amigos. Su Santidad el Papa hizo llegar inmediatamente su más sincero pésame, así como el Rey y las primeras autoridades de la nación. El cardenal Rouco Varela, arzobispo de Madrid, y sus obispos auxiliares invitan a toda la Iglesia diocesana a orar por las víctimas, así como por sus seres queridos para que la fe en Cristo resucitado ilumine estos duros momentos de dolor y de cruz, en los que el silencio se vuelve fecundo con la compañía de la plegaria intercesora. Oran por los hospitalizados y piden consuelo a Dios para sus familias y para la institución de los Hermanos de San Gabriel, Congregación que rige los colegios en los que estudiaban los jóvenes que viajaban en el autobús. Consuela saber que, desde la fe, la muerte no es el final. Sólo desde la cruz de Cristo se pueden entender estos momentos tan trágicos y dolorosos.
Monseñor Asenjo, obispo Secretario de la Conferencia Episcopal Española, en nombre de todos los miembros del Episcopado, del señor cardenal Presidente, y en el suyo propio, ha hecho llegar sendos telegramas de condolencia al cardenal arzobispo de Barcelona, y al obispo de Osma Soria, en los que expresa sus sentimientos de cercanía y comunión en el dolor, y ruega al Señor por el eterno descanso de las víctimas y por el consuelo de los padres, hermanos y familiares, duramente golpeados por tan grave e imprevista pérdida, que deseamos sea iluminada por la esperanza de la resurrección. Alfa y Omega se une también, desde la fe, al dolor de todos, y ruega a Dios que conceda consuelo y serenidad espiritual a quienes lloran tantas vidas deshechas, y encomienda asimismo a los numerosos heridos, a quienes deseamos una pronta y serena recuperación |