RetrocesoA&ONº 221/13-VII-2000SumarioMundoContinuar

HABLA EL PAPA

¿Qué uso estamos haciendo del agua?

La carencia de agua será quizá la cuestión principal que tendrá que afrontar la Humanidad en el próximo futuro. No basta pensar en las necesidades presentes; tenemos una seria responsabilidad con las generaciones venideras, que nos pedirán cuentas por nuestro compromiso en salvaguardar los bienes naturales que el Creador nos ha confiado a los hombres para que los valoremos de manera atenta y respetuosa.

En 1981 pedí, en Ouagadogou, a la comunidad internacional movilizarse para detener el avance del desierto en los países del Sahel. Por desgracia, veinte años después, aquel llamamiento no ha perdido actualidad: no sólo en las zonas desérticas de África septentrional, sino también, en todo el planeta, el problema del agua se ha hecho más grave y urgente.

En el desierto de nuestro tiempo, resecado por la violencia, las calamidades y el egoísmo, la Iglesia quiere dar a Cristo, hecho hombre por amor del hombre. A quien vive en este desierto de nuestro tiempo la Iglesia quiere dar el agua de la verdad y del amor. Cuando los cristianos asumen el sufrimiento y los problemas de sus hermanos y hermanas pobres y necesitados, quieren ayudarles sobre todo a experimentar que Dios les ama y quiere que sean protagonistas de su desarrollo.

(2-VII-2000)