RetrocesoA&ONº 222/20-VII-2000SumarioAqui y ahoraContinuar
Nuevo libro de Ignacio Larrañaga, fundador de los Talleres de oración y vida
Para que no muera el amor
En los problemas matrimoniales suele haber de fondo un problema de perdón. ¿Cómo hacer que el matrimonio goce de buena salud? Responder a esta pregunta es el propósito del nuevo libro de Ignacio Larrañaga, El matrimonio feliz, publicado por Planeta-Testimonio
¿Qué le ha conducido a escribir un libro sobre el matrimonio?

He tratado, a lo largo de mis años, con parejas desencantadas por la rutina; su lámpara estaba a punto de apagarse. Para ellas el matrimonio había dejado de ser una realidad gozosa y gratificante. Por otra parte, la cultura postmoderna está demoliendo los valores conyugales, promoviendo uniones espontáneas y transitorias sin compromiso alguno. No cabe duda de que la institución matrimonial está atravesando una profunda crisis.

¿Este libro puede ayudar a personas que han sufrido la ruptura de su matrimonio?

Si la ruptura matrimonial significa muerte definitiva del amor, ni este libro, ni ningún libro les sirve para nada. Este libro fue escrito para que el amor no desfallezca, para lograr un amor inmortal, es decir, un amor eternamente renovado, recreado a cada instante, un amor que todas las mañanas amanezca con una cara nueva.

Actualmente son muchas las parejas que se separan; ¿a qué se debe este fenómeno?

Tratando de simplificar, diría que la pareja ha fracasado porque dejaron morir el amor. También he observado que, en el fondo de todo fracaso matrimonial, hay un problema de perdón. Al no saber perdonar, la acumulación del rencor lo llevó a una situación insostenible. No debemos olvidar que el amor es un sentimiento humano, y, como tal, no deja de tener su carácter de fugacidad, y el carácter de solidez y estabilidad lo tiene que agregar el matrimonio.

¿Hasta dónde cree que una persona debe tolerar y comprender a su pareja, sin que quede anulada su propia personalidad?

No se trata precisamente de tolerar o comprender. Se trata de un proceso complejo de adaptación. Todos los esposos tienen rasgos negativos de personalidad. Para adaptarse, necesitan sacrificarse o morir a aquellos rasgos que hieren o incomodan al otro cónyuge en la convivencia diaria, para evitar roces, choques. Adaptarse es amar, y amar es adaptarse. Para adaptarse, los esposos tienen que sacrificar ciertos rasgos negativos. Amar es morir un poco. Se adaptan porque se aman. No es anular la personalidad sino enriquecerla.

¿Qué tres consejos daría a un matrimonio para conseguir armonía en su relación?

Primero: cultivar el amor como se cultiva una tierna planta. Segundo: en tiempo de tempestad, silencio y paciencia. Tercero: diariamente abastecer de aceite la lámpara del amor, a base de pequeños detalles.

En toda pareja hay épocas de crisis que causan dolor..., ¿cómo afrontar esos momentos para que la pareja siga adelante? ¿Cómo no perder la ilusión cuando se sufre?

En épocas de crisis, una ardiente paciencia; dejar pasar, callar, ceder, comprender, perdonar y... esperar contra toda esperanza. Mañana será mejor. Todo se pasa. Son los altibajos inevitables de la vida.

Lidia González