RetrocesoA&ONº 222/20-VII-2000SumarioDesde la feContinuar

Libros
UNA IGLESIA SIN FRONTERAS

Hubo dos sacerdotes por Europa, Lamberto de Echeverría y Casimiro Sánchez Aliseda, que trajeron a los años cincuenta y sesenta de nuestra Iglesia lo más granado del catolicismo europeo. Hay una pregunta, sin una única respuesta, que está en el sustrato de esa experiencia y en la línea de flotación del libro que presentamos: ¿hacia dónde ha mirado y mira España en el consorcio de las naciones del viejo continente? K. Volster decía que el genio teológico es netamente español, quizás porque su retrospectiva mirada no traspasaba los límites del siglo XVI.

José Manuel Cuenca Toribio presenta ahora, en Ediciones Encuentro, Catolicismo contemporáneo de España y Europa. Encuentros y divergencias. Este texto recoge algunos de sus últimos trabajos reproducidos anteriormente en revistas científicas y en encuentros de historia de la Iglesia. La homogeneidad de la materia propuesta, que sabe sacar el mejor provecho al método histórico comparativo, ofrece un interesante panorama, cargado, en algunas de sus páginas, de inevitables repeticiones. La Iglesia en España, según la tesis sostenida por el autor, ha mirado y mira a nuestro vecino francés, en un doble movimiento, de repulsa y de admiración. Francia, a partir y a pesar de su revolución, ha sido el mejor acicate de nuestras formas de entender las relaciones entre la Iglesia y el mundo, entre la cultura y la fe. A este presupuesto, siempre según la pluma del profesor Cuenca Toribio, debemos sumar las desiguales adiciones de las influencias alemana e italiana, que afectan en mayor medida a la raíz de los procesos formativos de las clases dirigentes de nuestra Iglesia. De esta forma se presentan los modelos del catolicismo europeo de un Ángel Herrera Oria, educado teológicamente en la Europa del norte, o de la generación de publicaciones sacerdotales de los años cincuenta y sesenta, más centradas en los aires de la nueva teología.

Brilla con luz propia el apartado de las ausencias mutuas entre España y Portugal, o el de la influencia de la formación de los jesuitas en la configuración del anticlericalismo español.

Hubiéramos deseado un mayor cuidado en la edición del texto, que, seguro, hubiera mitigado la legión de erratas que presenta.

VERDADERA EDUCACION SEXUAL

No es fácil llamar a las cosas por su nombre. La educación sexual tiene un ámbito primario de ineludible referencia, la familia. Ana Otte publica Cómo hablar a los jóvenes de sexualidad, amor y procreación. 136 respuestas a sus preguntas, presentado por Ediciones Internacionales Universitarias. Y, ciertamente, son preguntas que están al cabo de la calle, que tienen una certera respuesta, a caballo entre la seriedad científica, la competencia profesional, y el sentido común y cristiano de un asunto de tanta trascendencia.

Hay, en este breve libro, varios aspectos que lo hacen, al mismo tiempo, importante e interesante. Las cuestiones abarcan un amplio marco de referencia, que va desde la realidad biológica de los órganos de reproducción hasta las nuevas técnicas de la clonación o del control de la fecundidad. Insiste el texto en dejar las cosas claras, rompiendo con la corriente reduccionista del sexo a la mera biología fragmentaria. Aquí se encuentran las inquietudes personales y sociales en una antropología verdadera, que por serlo no es menos científica. Como la autora afirma en la introducción del libro, la educación sexual es derecho primario y responsabilidad de los padres. Son ellos los que conocen de modo único a los propios hijos y pueden ayudarles gradualmente a comprender el valor de la sexualidad. También es verdad que muchos padres no saben cómo dar esta educación, y agradecen ser ayudados por otros, por ejemplo por el colegio. En este caso, se recomienda que se informen de modo exacto de los contenidos y modalidades con que se imparte esta educación. Palabras cargadas de sentido, que ayudan a esta no delegable tarea educativa.

José Francisco Serrano